<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369</id><updated>2011-11-14T03:53:39.931-08:00</updated><category term='niños azules'/><category term='pasta basica'/><category term='paco'/><category term='inmigrantes'/><category term='corazón débil'/><category term='adicciones'/><category term='oprtunidades'/><category term='desesperanza'/><category term='corrupción'/><category term='Miami'/><category term='sociopatias'/><category term='lealtad'/><category term='alcohol'/><category term='delincuencia'/><category term='seguridad social'/><category term='asesinato'/><category term='religion'/><category term='amistad'/><category term='cemenrio'/><category term='crímen organizado'/><category term='anomia social'/><category term='drogas'/><category term='cocaina'/><category term='muerte'/><category term='trabjo'/><category term='relaciones disfuncionales'/><title type='text'>PARAÍSO DE LOS SUICIDAS</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>23</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-5294803911875175442</id><published>2011-08-26T09:01:00.001-07:00</published><updated>2011-08-26T09:01:58.132-07:00</updated><title type='text'>“... ¿Qué ocultan las Ciencias Ocultas y de quién se ocultan?...”</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div closure_uid_lfgsyy="130"&gt;Por: Eduardo Catalán&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extracto de la Novela La cola del diablo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que lo suyo sólo era cuestión de tiempo y tendría que aprovecharlo de una manera productiva, dentro de lo posible, claro ¡No era tonto! Luego vendría el olvido, la anarquía total de la mente; una etapa -quién sabe prolongada-, perdido en los laberintos de la demencia senil. De la que -por lo visto-, no se libraría. Había observado con detenimiento cada detalle, por suerte los tenía apuntados. Aunque –por momentos- algunos puntos se le hacían extrañísimos. Pero haciendo un esfuerzo podía recordarlos todavía. Poco a poco estaban borrándosele las ideas, las causas, los fenómenos, los teoremas y leyes por las que se había regido hasta entonces. Por añadidura, ese antiguo miedo al error -que lo angustiaba desde su juventud de una manera subrepticia-, lo había calado de nuevo. Pero ahora magnificado por la incertidumbre, los achaques, la enfermedad. Según su juicio, estaba derrotado, lo había sorprendido igual que a una presa indefensa, atiborrada de pánicos e inseguridades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Ideal, el pensador, el ideólogo y descubridor del punto exacto dónde se ubica el alma, ya no creía en nada. Ni siquiera en la existencia de la suya. Pronto sería sólo un receptáculo colmado de incongruencias y ridiculeces absurdas, pensaba entristecido. Repasaba sus obras, una por una – más de una docena de volúmenes- y descubría con terror que muy poco le era familiar, ya. El tiempo terminó demostrándole lo contrario, también ¿En qué consistía la vida? ¿Cuánto valía el saber? ¿Para qué servía? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La visión que se formó del futuro terminó transfigurada en una fantasía, como cualquiera otra ¡Una alucinación! Y no pudo encontrar las palabras para expresar lo mucho que esto le dolía. La Humanidad había decidido seguir el rumbo de la vida práctica, restringiendo el saber exclusivamente al utilitarismo. En esta carrera de muerte ganaba el más taimado, tanto como el que ejercía el poder como el que lo soportaba. Todo era producto del mismo declive y de la anomia social que había empezado su tarea irreversible de destrucción de los valores, los ideales, los propósitos, la solidaridad y todo lo que tantos siglos había tomado conseguir. Pero, sus fundamentos estaban tan falazmente elaborados, que parecían realizables a placer ¡Sin el menor esfuerzo! Todo estaba decidido, había sólo que incluirse en el engranaje indicado. La vida práctica había limitado al hombre -tal vez para siempre-, a formarse ideales mezquinos, tangibles e inmediatos. Y la violencia era la forma adecuada para conseguirlo. Era una paradoja cruel verse entrampado por un acertijo similar al que había planteado en su juventud: “Las Ciencias ocultas siguen siendo ocultas, y nadie sabe por qué están ocultas, qué es lo que éstas ocultan, ni por qué se las sigue ocultando...”. Toda su existencia, ahora era parte de este laberíntico silogismo, dónde ya nada tenía sentido, que no fuese convencerse a sí mismo otra vez de todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había sido partícipe de una visión ilusa, que resultó trágicamente una utopía, comparada con los minúsculos sueños prácticos, con el confort. El escrúpulo era una bufonada. Había despertado de sopetón, descubriéndose un excéntrico entre los demás ¿Cuándo sucedió esto? El conocimiento era considerado un instante en la vida del hombre y no un fin en su vida. Y se sentía desfasado. Era éste un momento bárbaro, hasta extremos crueles. Por ejemplo, arrimar debajo de una escalera el producto de toda una vida dedicada al saber era ¡Anomia pura! Tendrán que pasar muchas generaciones, para que todo quede en el olvido. Una nueva promesa falsa surgirá otra vez, devolviéndonos la esperanza ¡Cuántas vidas arruinadas! ¡Cuántos sueños truncos¡ &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viruca encontró a don Ideal tumbado sobre su mesa de trabajo. Tuvieron que desbaratar la puerta del cuarto con ayuda del doctor Di Paolo, que se presentó solícito, inmediatamente lo llamaron. Pero al determinar las causas de la muerte del anciano, recogió sus enseres y le informó a Viruca que, ése, era un asunto forense y que deberían llamar a la policía. Se retiró dejándolas en un río de lágrimas. Don Ideal había usado un veneno poderoso para acabar con su vida. Una mezcla de raíces selváticas con efectos letales. Similares a como actuaba el cianuro una vez ingerido. Viruca lo reclamaba a gritos mientras, Alicia, buscaba desconsolada por todos lados una nota, un mensaje de despedida, un último adiós y la destrozó no hallar nada. Quién sabe, el efecto del veneno no le dio tiempo o quizás no quiso entristecerlas con sus motivos egoístas. O lo olvidó, simplemente. Nadie lo sabrá. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mamá de Alicia llegó en un vuelo la misma noche, con su esposo holandés. Se hizo cargo de todo con discreción y una vez enterrado el viejo, se regresó sin perder tiempo llevándose a Alicia con ella para siempre. En todo momento, Viruca se hizo la fuerte, mantuvo una actitud de autosuficiencia fingida, pero ni bien cruzaron su hija y su nieta el umbral de la puerta, decidió nunca más tener contacto con otra persona. Estaba amarga para siempre ¡No era justo haberle hecho eso a ella! Odiaba a su esposo por llevarse a la tumba el secreto que lo destrozaba. Cada día armaba el rompecabezas de sus vidas, pero le faltaban piezas fundamentales, ésas, que le daban la forma a todo. Al rato -más animada-, reiniciaba su labor terca, enumerando los hechos en voz altísima para ver si no se le perdían en esa confusión de eventos interpuestos ¿A quién le importaba? Ella tenía todo el tiempo del mundo allí sentadita. Los del municipio la encontraron todavía viva, ocupada cavilando sus pasos con minuciosidad, rodeada de basura, ratas y cucarachas. Los vecinos dieron la alarma, pensando que habría muerto por la pestilencia que salía de la casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-5294803911875175442?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/5294803911875175442/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/08/que-ocultan-las-ciencias-ocultas-y-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/5294803911875175442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/5294803911875175442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/08/que-ocultan-las-ciencias-ocultas-y-de.html' title='“... ¿Qué ocultan las Ciencias Ocultas y de quién se ocultan?...”'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-5046284307563366726</id><published>2011-08-17T11:13:00.000-07:00</published><updated>2011-08-17T11:13:46.610-07:00</updated><title type='text'>VIOLENCIA Y PSICOANÁLISIS</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div closure_uid_qqypw1="142"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div closure_uid_qqypw1="137"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Por: Eduardo Catalán&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;“...Creo que los ingleses, y yo me incluyo, son violentos con demasiada frecuencia; si &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;em closure_uid_qqypw1="143"&gt;observamos la historia, fui historiador, vemos en cuantas guerras llegamos a estar implicados...”.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Tom Sharpe &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comentario acerca de los disturbios en Londres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a que ser violento no es una atribución referida a ninguna, etnia o raza en especial; las palabras de Tom Sharpe, no sólo resultan acertadas; sino que plantean -desde su perspectiva- el argumento acerca de la preocupación que actualmente involucra el quehacer de la Psicología, la Sociología, la Antropología, la Filosofía contemporáneas y a ciertos grupos religiosos responsables. La atracción leve, mediana o patológica por la violencia, por el crimen, por los hechos de lesa humanidad impunes, los espectáculos, argumentos violentos -sin que esto signifique que el individuo participe de forma activa en ello-, cada vez más, forman parte del proceso de globalización, sin encontrar una respuesta que no sea culpar, al primero en agredir, a una etnia en especial, a la radicalización de un grupo religioso en particular o a la labor de la industria mediática en general o al avance corporacional y petrolero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, mucho de esto corresponde a esa atracción por lo mórbido, por presenciar la desgracia, opinar de ella, hacerla su objetivo, ya en un grado patológico. Pero "Más Allá..." de la pulsión del placer, de las exigencias de compensación de la libido, más allá de una respuesta violenta como recurso de supervivencia. Más allá, de un más allá; existe una nefasta inclinación del Ser Humano hacia la necrofilia (1),hacia la crueldad por el hecho de sólo ser cruel. Por hacer sufrir por sufrir, por dejar sufrir a ella a él, a sí mismo, a ellos, a nosotros, a ustedes, a esos, a estos, a esas, a estas, etc, etc. (2) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Infinidad de conjugaciones que todavía encuentran justificación en los viejos clichés, en las racionalizaciones injustificables, en argumentos adrede inconsistentes, a la religión, al fanatismo de cualquier índole. En la medida que la complejidad de la naturaleza humana vaya aceptándose, también se irá controlando y reduciendo el impulso de atravesar la frontera de la violencia sin antes considerarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabemos, conocemos las manifestaciones de la sexualidad desde un grado normal hasta extremos depravados. Lo mismo sucede con la violencia y la crueldad: está en el hombre. Pero la gran diferencia es que en la crueldad, en la violencia, no existe un grado que la califique como normal. Se es cruel o no. Tampoco existe todavía un vocablo, un antónimo, que se oponga o defina la “no crueldad”.(3) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esto, la violencia, la pulsión de maldad, de crueldad -que muchas veces surge hasta por causas justas-, debe ser rechazada de inmediato, ni bien surja. Este impulso debe ser trabajado, sopesado, considerado, razonado en la interioridad del individuo, antes de pasar a la acción. La violencia es Humana, pero también el raciocinio y por esto, es que se valoran a los grandes hombres y no por lo rudo, lo violento, lo agresivo que hayan sido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1)Erich Fromm: Anatomía de la Destructividad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(2)Derrida, Jacques: Estados del Psicoanálisis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(3) Derrida, Jacques: Lenguaje y las Instituciones Filosóficas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-5046284307563366726?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/5046284307563366726/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/08/violencia-y-psicoanalisis.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/5046284307563366726'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/5046284307563366726'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/08/violencia-y-psicoanalisis.html' title='VIOLENCIA Y PSICOANÁLISIS'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-8970017983609356461</id><published>2011-08-10T07:05:00.000-07:00</published><updated>2011-08-10T07:05:36.431-07:00</updated><title type='text'>Universos Paralelos</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div closure_uid_iops74="130"&gt;Por: Eduardo Catalán&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extracto de la novela “La procesión va por dentro”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Griselda Soledad llegó a Magdalena una tarde de otoño gris. Miguelín y Carmela la instalaron junto con sus bultos y sus miles de recuerdos en su nueva casita frente al malecón. Una vez estuvo sola, un chiflón pertinaz abrió con estrépito la ventana y goteando se infiltró insolente la bruma densa; algodonándose entre los acodados y zócalos. Esparciendo éter de luna por las cuatro habitaciones, el modesto bañito y la pequeña cocina con ventana frente al mar. Donde las aves marinas se posaban en espera del pancito remojado con leche. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el céfiro costero trajo consigo la presencia de sus muertos. Ese percutir sin fin de pedruscos estrellándose unos con otros -que la Mar Brava zarandeaba abajo-, en su habitación se transformaba en lamentos. Con frecuencia, era Rualdito pidiéndole perdón incansablemente. Otras veces, se convertían en los improperios con los que su padre siempre se dirigía a ella o también, en los insultos del militar abusivo que la maltrataba en la Argentina. Los oía a todos. El llanto de su joven sirvienta, que se quedó en Chile; a la peonada de Laredo. Sobre todo escuchaba los reproches de don Pablo, reclamando su presencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Griselda los reconocía desgarrada pero -una tarde soleada-, la tolerancia, mágicamente inundó su ser y las debilidades, las limitaciones, inclusive los abusos que había recibido de todos sus muertos fueron perdonados. Entonces, el tormento de sus visitas se disipó; gozando de una convivencia en perfecta armonía. Porque jamás se marcharon de allí ni si quiera el día que ella se reunió con todos para siempre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada quién buscó una ocupación útil en la casa. Rualdito, tuvo recién oportunidad de enmendarse, correspondiéndole como el buen hijo que ella esperaba fuera siempre. Le aseaba los trastes, doblaba la ropa, limpiaba el baño. Su padre, contaba y le ordenaba correlativamente los billetes; también le ayudaba en las cuentas y le organizaba la alacena. Sus sirvientes y peones no dejaban que hiciese nada, se peleaban por prepararle el desayuno, el almuerzo y la cena. Las mujeres le hilvanaban la costura canturreando las viejas canciones que entonaban en Laredo, mientras hacían sus labores cotidianas. Su marido maduraba la fruta y fortalecía sus flores. Hasta el desalmado de su yerno se aparecía a veces, cuando la albaca estaba fresca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Eduardo, le presentó a sus antepasados. El boticario, también se le aparecía a menudo aliviando sus achaques con su tónico mágico y sus cremas benéficas para la piel y manchas. Hasta las Hermanas Calavera, se quedaban a su lado horas, explicándole al detalle, cómo usarlas. Un día, apareció también el Francisco Valdivia. Irrumpió repartiendo infinitamente tarjetas suyas a cada uno de los presentes. Griselda se emocionó al verlo, recién pudo preguntarle, ¿por qué no regresó ese día? Valdivia le contó que nunca pensó fallarle y que fue un tranvía lo que se interpuso entre ambos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Griselda aceptaba la visita de cualquier muerto, a sí fuesen extraños. Sólo llegaban y ella los oía contagiándoles la paz que, tanto buscaban vagando por la eterna oscuridad donde se encontraban. Griselda no necesitaba salir de casa para tener con quien hablar. Lo tenía todo dentro de su pequeño mundo y la pasaba mejor en compañía de los muertos, que impacientándose junto a los vivos con sus exigencias de, que lo vendiera todo y se fuera a vivir arrimada en alguna pequeña habitación, cerca de la casa de uno de ellos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los extraños con quien mejor se llevó Griselda fue el doctor Estremadoiro. Ni él mismo supo como un buen día llegó a parar hasta allí. Tal vez fue por el tormento que le causaba no poder encontrar en esa oscuridad de lamentos sin respuesta, por el que vagaba su buen amigo don Ideal. Apareció una mañana fría de abril, cuando otro ventarrón le abrió esta vez la puerta de par en par. La anciana dejó su costura levantándose de súbito, dispuesta a reclamar la impertinencia del recién llegado. Pero resultó que el doctor Estremadoiro, que era nuevo en la muerte, había sido arrastrado hasta allí – momentos después de ser sepultado- por una fuerza incontrolable sin que supiese a donde era conducido. Lo primero que hizo al levantarse fue sacudirse el polvo del cementerio, creyéndose todavía vivo. Sorprendido miró a su alrededor, sin reconocer dónde se encontraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenía ningún recuerdo de su agonía, ni cómo habían sido sus últimos días. Pero sentía un dolor profundo en el alma que le impulsaba a recordar a don Ideal, del cual tampoco sabía nada. Luego de serenarse y de asumir la correspondiente actitud científica, que lo caracterizaba cuando vivía, llegó a la conclusión que, no podía estar más que en otra dimensión, en una de tantas de la que antes se ocupó en investigar, con tanto ahínco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Griselda no se sorprendió en lo absoluto al verlo, tampoco don Eduardo ni don Pablo que, interrumpieron su eterna partida de ajedrez para darle la bienvenida invitándolo a sentarse junto a ellos, a esperar por siempre un turno, cuando alguno de los dos perdiese. Aunque eso nunca llegaría a suceder, era un consuelo mantener viva cualquier esperanza en ese lugar donde no existía un mañana. El doctor Estremadoiro se convirtió en una pieza fundamental dentro de aquel limbo, dónde todos estaban suspendidos, gracias al amor con que Griselda los recibía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El doctor Estremadoiro, redefinió la naturaleza etérea de todos, induciéndolos a aceptarse como parte del mundo de Griselda. Única razón y poder que los mantenía aferrados al vínculo terrenal que -fracturado por la muerte-, ahora los sostenía como parte de otro universo paralelo no menos real y del cual un día se desprenderían, también. Sin embargo, todavía era un misterio cual era su papel dentro del mismo, ya que -aún siendo contemporáneo con la mayoría-, nunca se habían relacionado cuando pertenecían al mundo real, tal y como ellos lo percibían. A pesar de todo, el modesto científico, se acopló al grupo como si este hecho insólito fuese una consecuencia lógica de su trayectoria, por el inmenso cosmos que algún día fue tan apasionadamente objeto de su estudio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Griselda pensaba que esos no eran asuntos de su incumbencia, pero asumía su presencia como algo natural y parte de su nueva realidad. Su trayecto accidentado durante todos esos años, había sido tan variable como sorprendente, desde que abordó el Aconcagua rumbo a destinos remotos. Lo que mayor paz le proporcionó a ella fue el hecho de poder -al fin-, sincerarse con don Pablo, acerca de los pormenores que la acusaban como bígama y que fuera tan cortésmente perdonada por ese hombre que la había amado tanto a su manera, desde el primer día que la vio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su primer marido tuvo también descanso eterno, luego de una agonía larga en el abandono de su precario lecho, donde ni el más vil de sus subalternos, se dignó a asistir. La muerte lo sorprendió en la lúgubre soledad de su habitación del destierro, al que fue confinado por los desmanes cometidos durante el periodo que le tocó ser primer mandatario y cruel dictador de su país. Las últimas palabras que profirió en su lecho mortuorio fueron: ¡Griselda, perdóname! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucedió lo mismo con su deteriorado padre, al sorprenderlo la parca en medio de una calle fría. Cuando el cadáver fue levantado, mal oliente ya, encontraron grabado en el adoquín de la acera con uñas y sangre: “perdóname Griselda, hija mía”. Único dato acerca de su identidad y que sirvió también como epitafio antes de arrojarlo a una fosa común, donde acababan los vagabundos de su ralea. Y que, el cura del distrito, mencionara apresuradamente entre dientes, conteniendo a duras penas las arcadas para no soltar el vómito sobre el cadáver putrefacto: “Padre de Griselda”, sólo pudo mencionar el hombre de Dios, partiendo de inmediato la carrera a devolver junto a un árbol, su reciente desayuno opíparo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En general, todos los allí reunidos habían pensado o mencionado a Griselda momentos antes de su muerte. Inclusive, hasta los extraños que la visitaban habían pronunciado su nombre sin saber la razón por la que lo hacían. Todos formaban parte de aquel universo paralelo, al que ahora también pertenecía el doctor Estremadoiro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Griselda, recibía constantes visitas de los seres vivos, como parte de esta misma teoría. Parentela que llegaba a dejarle costura y que luego recogía sin dejarle un centavo, siquiera. También la visitaban los peones y sirvientes que habían sobrevivido a la desdicha de Laredo y que ahora se dedicaban a labores domésticas en la Capital. A pesar de sus precariedades económicas, jamás se aparecían con las manos vacías. Colmándola de chucherías y alimentos, que Griselda recibía con manos temblorosas, derramando lágrimas a borbotones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Griselda era una anciana sensible, reblandecida por los achaques de su edad y atacada por la demencia senil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estación de Radio Reloj –sintonizada las veinticuatro horas-, la informaba minuto a minuto. Este era su mayor y único vínculo con la realidad. Cuando los vivos se marchaban, pasaba horas comentando las noticias con los muertos y -por supuesto-, que tenían tema para rato. La tarde que la Guardia Civil entró en huelga y los negocios fueron saqueados y el Gobierno impuso el toque de queda a las cinco, coincidió también con el declive de su delicado estado de salud. Tal vez fue escuchar tan duras noticias o simplemente, sólo fue parte del proceso natural lo que ese día le impidió levantarse de la cama. Envuelta dentro de un dramático cuadro de confusión, dejó para siempre el mundo de los vivos coincidentemente, el mismo día que nació, hace 96 años antes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-8970017983609356461?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/8970017983609356461/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/08/universos-paralelos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/8970017983609356461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/8970017983609356461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/08/universos-paralelos.html' title='Universos Paralelos'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-1560252716247289341</id><published>2011-06-08T08:36:00.000-07:00</published><updated>2011-06-08T08:36:31.749-07:00</updated><title type='text'>Alcances sobre la interpretación de los mensajes o la teoría de lo que no se dice</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Por: Eduardo Catalán&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;En la dinámica de interpretar lo expresado en un texto, nuestro raciocinio pone en juego una serie de factores individuales y sociales que no sólo afloran de forma simultánea, sino que durante el proceso también escapan de nuestro control; actuando como juicios de valor mientras leemos. Los que elaboran textos no están exentos del mismo y, por tal motivo, mucho se les queda en el tintero. Sin embargo, es sorprendente todo lo que puede quedar manifiesto en un escrito, desde la perspectiva de lo que no se menciona. &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Cómo es posible establecer lo que un autor ha dejado de decir en un escrito, sin llegar a especular de manera irresponsable, con respecto a lo enunciado? &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Esto se logra a través de la deconstrucción sincrónica de un texto -sea ficticio o real- y que haya sido planteado dentro de un espacio tiempo formal (cronología), para luego romper la aparente estructuración lógica en la que está basado. De esta manera se puede develar cualquier argumento oculto, intencional o condicionado que esté operando inmerso en el mismo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Para que esto sea posible, tenemos que empezar respondiendo una serie de preguntas relativas tanto al entorno del autor, como al de los argumentos que maneja. Al mismo tiempo hay que cuestionarse sobre el objeto del mensaje. También establecer desde dónde se habla; qué voz se usa y en qué tono. Por último a quién se dirige y en qué términos. Cuanto mayor sea el escrutinio, mejor será el entendimiento. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;En otras palabras, antes de emitir un juicio de valor respecto a un enunciado debemos empezar por identificar primero el estrato socioeconómico y los criterios ideológicos que maneja el autor. Si bien esta información no figura de manera explícita en todo texto, es posible leerla entre líneas a través de la exposición de argumentos. Del mismo modo debemos identificar la voz, es decir el tono; esto nos ayudará a establecer desde dónde nos habla. Es decir, qué postura asume el autor mientras escribe. Es condescendiente, paternalista, autoritario, fraterno, solidario, etc. Esto tampoco figura de manera expresa, sin embargo también se puede traslucir del texto. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Una vez identificado el que habla o de quién se trata el emisor, pasaremos al mensaje expreso. No sin antes establecer a quién se dirige y qué terminología utiliza. También podemos -si nos es posible-, determinar qué grupos se expresan como él y cuáles son sus intereses. Las reiteraciones, el abuso de lugares comunes, la extensión argumentativa, la dramatización, la condescendencia, etc. Evidencian también las intenciones detrás de los argumentos. Es decir que, paralelamente a un texto nos enfrentamos a un cúmulo de información que el mismo escrito sugiere, sin necesidad de que figure expresamente en él y que es necesario tener en cuenta antes de emitir nuestra opinión acerca de algo. Toda esta información y alguna otra más que sugiera la intuición –por más descabelladas que parezcan- se desprenden del texto y pertenece a todo lo que el autor no dice. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;A simple vista, parecieran estar siempre de acuerdo y en armonía tanto los factores explícitos como los implícitos en los argumentos que apelan a la razón o los que revelan hechos comprobables o de los que hacen denuncia o también de los que plantean soluciones inmediatas extendiendo información especializada. Sin embargo, el significado real de un texto estará sujeto siempre, más a lo que connota que a lo que denota. Inclusive, los postulados científico-matemáticos encierran detrás de sus enunciados una mecánica laboriosa, que si no somos entendidos en la materia, muchas veces ni comprendemos. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lo mismo sucede con los textos densos que orbitan alrededor de conceptos generales y cuya intención al ser elaborados está sesgada más por elementos de reconocimiento, exhibición y narcisismo, que por el hecho de revelar información útil, apelando al entendimiento. Por suerte, nuestra capacidad eurística nos permite asociar ciertos detalles dentro de cualquier texto y vincularlos con la propia experiencia, para emitir una opinión y salir airosos sin tener que confrontar nuestra ignorancia en determinadas áreas. Sin embargo esta capacidad intuitiva, con frecuencia nos juega malas pasadas y terminamos convenciéndonos que -eso que hemos entendido- es precisamente lo que un texto dice o trata de decir. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Identificación, mimetismo, reconocimiento, simpatías, afinidades, intereses creados, frustraciones, competencia, antagonismos, y cualquier otro fin ulterior alojado en el complicado universo individual del raciocinio son los elementos que se anteponen, cuando elaboramos un juicio de valor. Los prejuicios, los condicionamientos psicológicos, las diferencias de clase, las económicas, las políticas, las ideológicas, las religiosas, las culturales y las distancias geográficas determinan las prioridades y el orden en que estos factores actúan al momento de la dinámica del entendimiento. Tampoco es del desconocimiento de los que emiten mensajes, la forma en la que el público responde. Por ello, sus estrategias están también elaboradas en función a estos elementos. Es a este referente al que comúnmente apelan los medios cuando afirman que su programación y contenido se basa de manera “exclusiva” en lo que la gente pide.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Es indiscutible que la industria mediática identifica nuestras “necesidades” como público; tanto como, que nos tiene a expensa suya. Dado que, en la mayoría de los casos desconocemos sus intenciones con respecto a nuestras respuestas y terminamos convertidos en marionetas de sus propósitos. Esta situación resulta asimétrica y de una reciprocidad unilateral; no promueve respuestas o comportamientos que apelen a la razón sino, más bien, a las pulsiones del deseo para sublimar las expectativas de satisfacción. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Aunque parezca mentira, mucho de lo que creemos ser, nos lo ha sido impuesto de esta manera. Gran parte de nuestras opiniones no nos pertenecen y sólo son producto del medio que consumimos; ya sea porque nos identificamos con él o es el que está de moda o el que maneja la verdad, tal y como ellos quieren que la entendamos. También, porque es el medio que mejor expresa nuestras ideas políticas, sociales, económicas o religiosas. Cabe resaltar que, por nuestra condición de seres comunes y corrientes o por la de ser sólo ciudadanos de a pie o por el hecho de pertenecer a la muestra anónima de un público vasto, heterogéneo y geográficamente disperso; estamos desprotegidos frente al bombardeo indiscriminado de mensajes, que el poder mediático emite diariamente y cuyo objeto primordial consiste en ganar nuestra Voluntad a su favor. Ya sea para votar, comprar, leer, opinar, creer, conmover, donar, compartir, etc.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Frente a esta situación, ¿cuál debe ser nuestra postura cómo público, cómo lector? ¿Cómo ejercer nuestros Derechos de libre opinión y pensamiento y al mismo tiempo ser miembro o simpatizante de alguna agrupación política o religiosa, sin que esto signifique estar alienado o adoctrinado? ¿O con la voluntad hecha pedazos, a expensas de las exigencias del mercado?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Para despejar estas interrogantes es necesario adentrarnos en el área de los planteamientos del Estructuralismo, del Decontructivismo y de la Hermenéutica. Por supuesto que, establecer en este momento los conceptos que alrededor de estas disciplinas se manejan, resultaría no sólo extenso e innecesario, sino además pretencioso y narcisista. Dado que, nuestro interés está centrado en encontrar una herramienta práctica para la valoración de los mensajes y no en la exposición teórica del fundamento filosófico de las mismas. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sin embargo, es posible acercarnos a ellas a través de sus métodos de análisis con respecto a lo que percibimos y a lo que genuinamente debemos entender de cualquier texto o mensaje. Estas disciplinas intentan universalizar la aplicación de la teoría de lo que no se dice, frente a lo que se enuncia expresamente para acercarnos lo más posible al entendimiento de lo que leemos, oímos o vemos. Paradójicamente, este propósito, se convierte al mismo tiempo en una razón gravitante y suficiente para que los emisores de mensajes desacrediten esta mecánica de análisis entre el común de las personas. Ya que su difusión los llevaría a identificar sus estrategias de persuasión y convencimiento, tanto como poner de manifiesto sus intenciones de grupo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Actualmente nada escapa del análisis del deconstructivismo sincrónico. Desde cualquier producción artística hasta la expresión más simple del pensamiento. Así haya sido planteada con buenas o intenciones ocultas. O provenga del juicio más acertado. Porque los resultados siempre estarán dentro del plano de las motivaciones humanas: la satisfacción de los deseos, el reconocimiento social y la necesidad de afecto. Naturaleza Humana. Desde esta perspectiva, nunca más, en ningún sentido, la producción artística humana será considerada únicamente como una manifestación exclusiva de la búsqueda de la belleza. Sino, más bien, como la expresión de la complicada interioridad de su autor. De tal manera que, una obra, cuanto mejor expresada será también más bella, tanto como agresiva, ofensiva, manipuladora, aduladora o segmentada por cualquier interés individual. Por eso muchas obras artísticas encuentran justificación y validez sólo teniendo en cuenta el momento de su producción.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Este mismo artículo puede ser re-estructurado para ser deconstruido sincrónicamente y así poder leer del trasfondo, el estrato social, las motivaciones y propósitos de su autor. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-1560252716247289341?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/1560252716247289341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/06/alcances-sobre-la-interpretacion-de-los.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/1560252716247289341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/1560252716247289341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/06/alcances-sobre-la-interpretacion-de-los.html' title='Alcances sobre la interpretación de los mensajes o la teoría de lo que no se dice'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-3766785361027139203</id><published>2011-06-01T12:52:00.000-07:00</published><updated>2011-06-08T08:49:16.238-07:00</updated><title type='text'>Libertad de Conciencia y Religión</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Por: Eduardo Catalán&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a las controversias que surgen en torno a la idea de un Ser Supremo; de un Creador del Universo; de una Doctrina Verdadera, etc. Las Libertades de Conciencia y de Culto son Derechos contemplados en el Art. 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; en concordancia con el Pacto de Derechos Civiles y Políticos Artículos 18 y 27; y con el Art. 12 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Estos Derechos están estrechamente vinculados con el de la Libre Expresión, en cuanto se refieren a que nadie&amp;nbsp;será molestado por sus opiniones; otorgando la Libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras: “... Ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección...”. Sin embargo, por esta misma circunstancia, ambos Derechos están sujetos – sin que esto signifique la restricción de la libre Expresión-, a ciertas regulaciones referidas al Respeto de la Persona Humana y a la Reputación de los demás. Así como también a la protección de la Seguridad Nacional, el orden Público, la Salud o la Moral Públicas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debido a la naturaleza misma de este Derecho – ya que su contenido está formulado en el plano de las Ideas y de las creencias- debiera comprobarse su validez aplicando el enunciado en forma inversamente proporcional. Es decir que, al mismo tiempo, se conceda también el Derecho a no creer, ni tener un culto en especial. No obstante, cuando estas Libertades y Derechos son sometidos al raciocinio popular, es imposible que estas consideraciones no atraviesen por el filtro de las barreras psicológicas; ideológicas; económicas, culturales y de clase. Entonces, es cuando su aplicación se torna conflictiva y - en ciertos casos – resulta en los conocidos enfrentamientos en donde se ve comprometida hasta la Vida Humana. Lo mismo puede comprobarse con las reacciones referidas a los Derechos relacionados con las libertades Políticas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegado a este punto, nos custionamos sobre aquellos postulados religiosos que representan una amenaza para quienes comparten o no estos credos. Ya sea por sus métodos represivos, de coerción, de expansionismo y de aplicación en la realidad. ¿Bajo qué fundamento podemos empezar a valorar estos planteamientos religiosos sin desestimar los Derechos que amparan su existencia? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Psicología Social, el Psicoanálisis y la Psicocrítica nos permiten conocer el comportamiento de los grupos para medir el carácter social y acercarnos al entendimiento de ciertas ideologías y religiones, creadas por el raciocinio Humano. De esta manera, de acuerdo a la experiencia, es posible determinar cuáles planteamientos religiosos y qué ideologías políticas debemos abrazar en función de la continuidad y preservación de la Raza Humana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sentido la Historia es elocuente y nos muestra qué valores deberíamos conjugar cuando se adoptan o se elaboran ideologías políticas o postulados religiosos, sin que ello signifique repetir esquemas nefastos. Aquí, específicamente, estamos refiriéndonos a los planteamientos religiosos o políticos de corte Autoritario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué se entiende, por carácter autoritario? El carácter Autoritario, dentro de sus muchas manifestaciones, se identifica por la condición de sometimiento hacia una autoridad como visión exclusiva de existencia. Corresponden al carácter autoritario, tanto el que se constituye en autoridad, como el que se somete a ella. Convirtiéndose en una relación simbiótica sado-masoquista. En un romance dominante, dominado. Para reforzar esta situación - conveniente para los regímenes impositivos y para planteamientos dogmáticos - se han elaborado religiones e ideologías y toda una suerte de mecánicas que justifican y perpetúan la explotación del hombre por el hombre por la intimidación y la violencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siendo que es imposible desarraigar las ideas político- religiosas, nos queda tolerar su existencia en la medida que estos planteamientos representan manifestaciones de grupos sociales cuyos derechos deben ser respetados. Sin embargo, cabe resaltar una importante salvedad. Y es que - si debemos identificarnos con algún planteamiento dogmático en especial o manifestar nuestra simpatía por algún sistema político en particular - esta elección debiera siempre de estar determinada por las posturas de corte Humanista y rechazar cualquiera otra, así&amp;nbsp;venga “por un mandato divino”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sentimiento que nos impulsa a pertenecer a grupos ideológicos o religiosos es el mismo. Se trata de la sublimación de alguna idea en especial, por la cual nos convencemos, nos definimos y nos proyectamos como parte del universo dentro de un concepto que merece nuestra aceptación y que, sobre todo, define nuestra existencia. Lo que establece que siempre habrá en qué creer y a quién seguir. Las corrientes del pensamiento son cíclicas, lo mismo que su validez y aplicación en la realidad. Sin embargo, algunas no debieran volver a repetirse, como todas las vinculadas con manifestaciones autoritarias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hemos de abrazar alguna creencia o ideología debemos ser cuidadosos para descartar los planteamientos autoritarios y adoptar más bien, los que tengan como respuesta la Vida, la fraternidad, la solidaridad, la tolerancia, el respeto, la empatía ; y no la muerte, la violencia, el abuso, la intimidación, la jerarquía, el exclusivismo, la investidura intelectual, etc. Hay que sospechar de toda buena intención que venga acompañada de la imposición; de la mano dura, de la disciplina rígida, de la línea de mando; aunque parezca provenir del mismo cielo. Porque es un supuesto Verdadero que Dios respeta nuestro Libre Albedrío. Y es así, cómo uno elige todo. Lo contrario, sería una imposición y estaríamos cayendo – nuevamente - en una situación autoritaria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-3766785361027139203?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/3766785361027139203/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/06/libertad-de-conciencia-y-religion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/3766785361027139203'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/3766785361027139203'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/06/libertad-de-conciencia-y-religion.html' title='Libertad de Conciencia y Religión'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-7309891545329086864</id><published>2011-05-26T07:42:00.001-07:00</published><updated>2011-05-26T07:42:15.128-07:00</updated><title type='text'>TODOS NECESITAN UN TRABAJO (*)</title><content type='html'>Por: Eduardo Catalán&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) Extracto de la serie SUNPASS &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Llegado el momento, todos deben salir al mundo en busca de un trabajo. De una actividad económica que permita satisfacer las necesidades...”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy en día, lograr una situación económica destacada, se ha vuelto una fantasía bastante popular al alcance del común de los mortales. Y, aunque a muchos les tarde toda la vida materializar esta hazaña, la mayoría prefiere continuar creyendo que el éxito, se encuentra al doblar la esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todavía quedan lugares al sur de la Florida, donde las expectativas de trabajo continúan despertando las más descabelladas ilusiones. Extremidad pantanosa rodeada de mar caliente, cada año amenazada por devastadores ciclones, sin embargo y a pesar de la crisis, superpoblada de inmigrantes en busca de trabajo. Para algunos pocos, conseguir un trabajo es fácil. Pero, para el común de los mortales, esta tarea es una permanente lucha incierta. A pesar de todo, la convivencia es posible. Y es que, secretamente, todos abrigan la ilusión de hacerse millonarios alguno de estos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Piso once. El elevador se detiene. Irma da un suspiro profundo y se arroja decidida. Se contempla con atención en el espejo del lobby. Se humedece los labios con la lengua, abre grande la boca y pasa un par de dedos rápidos por las comisuras limpiándose el labial. Se nota hinchada. La noche anterior no ha bebido. Pero se siente segura con los zapatos rojos que se ha puesto. Rojos como su vestido y su calzón. Se acomoda el busto y avanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...¿Por qué me va ir mal?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira, mi cielo: Calela, por contrato, llega con su propia gente. Y con eso nada. Ya tú sabes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cualquier otra cosita... ¿Qué tienes al medio día?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Irmita, te voy a hablar con el corazón en la mano. Por el momento, no tengo nada en los medios. Menos en televisión...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No seas guanajo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tengo otra cosa... Quizás te interese...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Suéltala que hay hambre, mi negro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol está rayando. Un avechucho zanquilargo hurga hambriento a orillas del canal. Armando detiene la camioneta frente a un trailer de cuatro oficinas y dos puertas. Un grupo de camioneros entra, firman su llegada y, en el acto, parten presurosos a montarse en sus volquetes. Transportan arena, asfalto e insumos para la construcción de carreteras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la hondonada un par de gigantescas palas mecánicas extraen pedernal, para montarlo en los volquetes. Los camioneros hacen fila esperando su turno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Armando enciende un cigarro, lanza una enorme bocanada de humo gris y se dirige al trailer. Un hombre inmenso con el casco plástico en la punta de la cabeza sale a su encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una nube de guasasitas feroces atraviesa mortificando el ambiente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mi hermano!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Consorte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aquí no hay nada! ¿Ah?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Eso es lo que le parece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Brother, por aquí sólo hay lagartos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo ruge. A lo lejos unos relámpagos anuncian chubasco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Desde ahora, esta cantera será tu nuevo campo de acción... – vocifera el gigante quitándose el casquito- Tú, vas a llegarte aquí cada vez que la corporación lo pida... Vienes y recoges la orden... Tú consigues a la gente, en fin, ya tú sabes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mi Hermano! ¡Hago lo que usted diga!... - contesta Armando, frotándose las manos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una bandada de loros chillones enfila en lo alto buscando refugio entre los escasos arbustos que la corporación ha dejado por los alrededores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este negocio es bien variado, socio. Por ejemplo: a veces hay obras en las que tenemos que derribarnos un buen tramo de las cercas del vecindario y nosotros nos las tumbamos ¡Las que hagan falta, mi socio! Se cuenta nomás y punto... Cuando se acabe, se le llama a usted... Usted calcula, usted factura y me separa para mí un veinte por ciento por cada llamadita... Esto es grande, ¿eh? ¡Esto es grande! ¿Tú me estás entendiendo, no mi hermano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro, claro...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro que también me tiene que trabajar bonito, socio... Y no me contrate indocumentados... La cosa ahora está que, ya tú sabes... En fin, Armando... ¿No le voy a estar explicando, no?... Eso sí, ¿ah? A partir de hoy, a usted mi brother, no le vuelve a faltar trabajo más nunca en la vida... Esta corporación tiene para rato...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Armando arranca feliz en pleno aguacero. Más allá se detiene un instante a observar cómo la lluvia no ha interrumpido a las palas gigantescas que, continúan infatigables extrayéndole el material al suelo, en medio de un traqueteo metálico. Lanza un suspiro ronco. Se siente orgulloso de pertenecer a la corporación. Pita el claxon saludando a los operadores de las máquinas y acelera patinando en el lodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Llegamos poco después del huracán. Cuando habían habilitado sólo veinte apartamentos. Vinimos en avión, buey. Saqué licencia de conducir, me compré un coche... Y conseguí trabajo en el restaurante de los Jiménez ¡Ah!.. Días maravillosos de pobreza y de esperanzas, cabrón... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No pensará pasarse toda la vida camelleando en esta porquería, ¿no? ... -dice Salomón con los ojos risueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué más se puede hacer en este lugar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fumarse un tornillito de vez en cuando, parsa... Hay que sacarle la vuelta a los gringos. Venga, yo le enseño...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salomón ya tiene cuatro casas compradas en su pueblo. Una para cada hijo. Dice que para la mano, cuando se compre la suya. Salomón es discreto y la sabe hacer. Pero lo delata ese olor a yerba fresca que siempre trae encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces, cada mañana, como parte de su rutina Amílcar se da su vuelta por el 309, el 321 y el 414 y se cerciora que no haya moros en la costa. Vigilancia que Salomón le reconoce con una onza quincenalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eso no es nada, puto!... A la manager le cae mil por apartamento, buey... Lana es ya otra cosa, cabrón... ¡Quién cómo esa vieja!... -, lanza la bocanada del humo que tiene aguantado en el pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto suena la radio. Irma lo necesita en la oficina. Está pacheco. Se odia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero acude de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué pedo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irma cuenta con Amílcar para todo. Ella no entiende ni papa del negocio de “rentar apartamentos”, pero está aprendiendo. Está allí sólo porque necesita el dinero. Esta vez tampoco está con Calela. Se muere de rabia. Lo que ella quiere es trabajar en la tele, en producción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Y pensar que hace poquito, yo tampoco sabía nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Nomás era chofer de don René... Tempranito hacía el mercado para la mamá... Corriendito, le compraba el desayuno y, claro buey, su papelito higiénico con aloe vera... De allí, arrancaba a cambiar el sencillo... ¡Costales, carnal! Como de película... Antes que me dieran las once salía disparado a recoger las salsas secretas para repartirlas por los demás restaurantes... Igualito era por la tarde y antes que dieran las cuatro volaba a recoger los postres... Y nuevamente a repartirlos por todos los restaurantes otra vez... La comida ya se me caía al suelo de cansancio, buey...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No mames!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Armando está tan obeso que cada día le cuesta más bajarse de la camioneta. Eso sí, todo lo deduce en pies, en yardas... Una vez en el piso, observa complacido el trabajito que le ha encargado la corporación. Resuella. Piensa risas. Le bailan los ojos. Desde ahora vivirá gratuitamente en uno de los apartamentos... Está a cargo. Facturará la reconstrucción de los apartamentos dañados por el ciclón. Además remodelará las oficinas, la casa club, el área de la piscina, la playa de estacionamiento, la cerca...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Armando saca la raíz cuadrada de todo y separa para su socio el veinte por ciento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buen negocio... – piensa dirigiéndose a las oficinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el camino se cruza con Amílcar pero todavía no se conocen...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días, vengo de la corporación...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah... Pase, pase. La manager ya está preguntando por usted... – le contesta Yarasely sin dejar de maquillarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está chorreadito. No ve las horas de llegar. Pedalea con más fuerza. Se está perdiendo el ¡happy hour! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedalea más duro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Felizmente, los edificios no me quedan lejos - se consuela -. Yo, que soy una tardona...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efa trabaja de barman en el Alice Nude. Algunas madrugadas le permiten bailar y desnudarse. A veces, regresa con los bolsillos reventando de billetes. Pero inmediatamente se lo gasta todo en perico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gordo se da cara con el día. Se pasa un dedo con saliva por los ojos y mueve la mandíbula de arriba a bajo. Ha esperado en su escondite toda la noche. Todavía las manos le apestan a crack... Cuando den las ocho se le acercará y le pedirá lo que sea... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Diez Dólares. Está bien... ¡Facilito!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es la última vez que te doy plata, Raúl... ¡Anda, báñate! ¡Y no vuelvas más por aquí!.. ¿Oíste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gordo se inyecta el crack. Su tos mortal se oye desde lejos ni bien se pincha... Se saca dos piedras de la boca y continúa tosiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Préndela... -dice la Mona con ojos de faroles... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Caballo! La mayoría de las gevitas que bailan en el Alice Nude viven en los edificios...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Consorte! Usted aquí se morbosea de lo lindo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo tengo que ponerme la olímpica y lanzarme en la piscina...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Armando, usted es un hombre con suerte...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Brother! Trabajo mucho para eso, mi socio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amir Abumahed, es más conocido como Sandokán. Él, reina como amo y señor del Alice Nude. Es pakistaní y mide casi dos metros. Tiene el rostro fruncido por una cicatriz intimidante, que le da un gesto homicida. Un bigote denso enjaula sus labios. Y sus ojos negrísimos destacan su poderosa nariz aquilina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A ese le falta sólo el puñal entre los dientes, buey...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Su mujer es dominicana, cabrón. Es una de esas maniáticas de la limpieza. Dicen que nomás para en el templo. Y todos los miércoles tiran abajo el departamento. Está de pedo, carnal. Allí rezan hasta la mortificación, ese... Dicen, se dan de latigazos... Nadie sabe bien lo que pasa allí adentro, buey... Pero se oye como si estuvieran matando a alguien, ese. Con gemidos y todo. Para mí, que son cosas de la encuerada, buey ¿Cómo será? Pero cada vez que viene la policía, esa vieja abre con su vocecita de pendeja y se convence hasta al jura más maldito, ese...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No mames, buey!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mire, la señora de 708 dice que sólo están rezando y que van a bajar la voz... Ya no va a tener ningún problema con ella, porque está advertida... - le explica el policía a Irma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ed, es un policía rechoncho con la cara de bebe y acné en la barbilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Efa rasura pubis como nadie. Por eso Desde las dos de la tarde todas las chicas lo despiertan ¡Le tiran abajo la puerta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Muchacha! Tiene una mano bendita...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Profesional!... – recalca Efa, mientras deja una vagina tan calva como la de una núbil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También peina, hace manicura y pedicura... Por eso, a la Efa no le puede faltar su bolsota de perico... Con eso lo levantan las chicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ustedes me van a matar!... - grita emocionada y se aspira una rayota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Mona, cada día está más estropeada. Desde temprano recorre los edificios buscando que robarse. Cuando el supervisor la encuentra la echa como si fuera un perro sarnoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Sé de muchos que han dejado que se la mame por diez pesos, ese... A mí nunca se me ofrece. Me saluda, nomás... Hace poquito los carros le tocaban el claxon cuando la veían con su shorcito parada en la esquina... Ahora también se la suben... Pero está tan flaca que ya no vale nada...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir del medio día hay amenaza de tornado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isolina cruza la pista con su cachorra Pastor Alemán bien sentadita en la canasta de la bicicleta. Es hija de campeona. Su madre ha capturado más narcotraficantes que la DEA. Isolina le ha puesto Anubis por su estampa regia. Se la regaló Ed, el niño policía que nunca se pierde un happy hour.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Está preciosa!...- grita la gente al verla pasar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo se tiñe morado, el viento levanta todo. Isolina pedalea con el aire en contra. Pero, igual le cede el paso a una familia de patos que corre a refugiarse junto a la gasolinera. Anubis les ladra inquieta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los edificios no se admiten perros. Ahora Isolina tiene que convencer a Amílcar... Bueno, también al supervisor... Y a la manager...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es un Sable!... Igualito a Rintintín- grita abogando a favor “Arroz con pollo, Ed”, mote con el que se le conoce en la barra del Alice Nude.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Arroz con pollo! ¡Arroz con pollo!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la única frase en español que se sabe. Ed es un buen muchacho. Vive en los departamentos desde antes del ciclón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí lo vimos crecer... - grita Manzanero grandilocuente levantando su cerveza- Yo mismo escribí la carta de recomendación...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manzanero es el supervisor de los edificios y jura que, Ed es policía gracias a él. Es lo primero que piensa cuando se cruzan por los pasillos. Manzanero no habla ni jota de inglés y saluda a todo el mundo con un “Merry Christmas and Happy New Year...”, cualquier día del año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es lo único que sabe decir, buey...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Arroz con pollo!... ¡Arroz con pollo!.. -, le responde, Ed, a todo pulmón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Manzanero es el tío de Yarasely, buey... El suertudo se ganó la lotería de visas. Sabe de oficios como la mayoría. Entiende de albañilería, de mecánica y un poco de electricidad. Ya sacó licencia de electricista y es técnico en aire acondicionado... ¡Va de cohete, buey! En Cuba fue militar. Dicen que él y su esposa eran los chivatos de su cuadra...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...La esposa es una verdadera joyita de las tinieblas, carnal. Piadosa. Ama de casa ejemplar. Toda ella es un anís. Su ropa y su carro brillan. No hay nada que se pueda decir de su reputación. Pero su debilidad es el chisme, buey. Mata a sangre fría, con esa lengua viperina que el diablo le ha dado. Es un pajarraco de temer que se pasa el día entero llevando y trayendo comentarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su otra debilidad es quejarse de Manzanero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ya cansa, buey!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Muchacha! Ese hombre me va ha matar... Todo el tiempo metido en esa barra... - lloriquea Manuelita por los corredores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ay, chica! Si yo te contara...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No me diga?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les jala la lengua a los vecinos y, en el acto, corre a pasar el cuento a otro menso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace años que Manzanero la ignora. Pero ella jura que, un día no muy lejano, conseguirá su atención de nuevo. Se lo ha propuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que espere nomás...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gordo Raúl tiene una maleta escondida con todas sus cosas en una casa abandonada. La que está derrumbada frente a los edificios. Raúl piensa sólo en beber y en drogarse. Poco a poco está vendiéndolo todo. Los inodoros, los lavamanos, los pisos... Se inyecta crack y tiene una tos fulminante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Armando, por favor, cuénteme más... ¿Verdad que le vio todito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Son putas, consorte, a propósito te lo enseñan todo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y por qué no hay una sola por aquí ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Armando se pasa el día en ropa de baño. Su gente le cumple. Armando jamás olvida pagarles su cheque semanal. Armando paga bien porque cobra caro... Por el momento, hay presupuesto. Los Seguros están pagándolo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El huracán ha llevado arriba a la corporación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Cuando llegamos no teníamos nadita, carnal... La alfombra era nuestra cama. Si no fuera porque Isolina compró todo, no tendríamos ni un solo mueble. Comíamos en el piso, cabrón... Me traía en los bolsillos la carne que la gente dejaba de sobra en el restaurante...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡No mames! ¡Qué asco, ese!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ni creas, carbón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...La escogía bien... Carroñaba sólo de los platos de las hueritas ¡Ellas casi ni comen! Todas delicadas cortan un pedacito y dejan todo... Un día cualquiera podía llegar a juntarme hasta veinte bistés, buey... Isolina los lavaba bien y los metía a la congeladora en bolsitas... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salomón está colgado. Fumando porros como de costumbre en su hamaca en el balcón. Su piso tiene la mejor vista hacia norte. Desde allí, en un día soleado como aquel, Salomón llega a ver hasta el Down Town. Chupa su porro, retiene el humo y lo suelta al rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una camioneta gris con letras de molde amarillas se estaciona abajo. Tres hombres con mameluco azul se preparan. Ramón queda petrificado. Bota todo. En un maletín recoge un par de cosas y sale disparado con el corazón explotando escalera de emergencias hacia abajo. Brinca las gradas de diez en diez. Debe controlarse. Llega al primer piso pálido como un muerto. Amílcar se sorprende al verlo. Salomón no articula una. Hace señas para que se acerque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-E-e-e-e-sos... Tipos ¿Si-si-guen allí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quiénes? ¿La gente de OTIS que está arreglado el elevador?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah! Son de OTIS... De lejos, con esos mamelucos, hasta vi otras letras, parsa... ¡Casi me da infarto! - dice reponiéndose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isolina paga y se monta en la bicicleta. Pedalea feliz... Sostiene el timón con una mano y con la otra sujeta el árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Amílcar se va a quedar de una pieza... – carbura alegre pedaleando parada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Merry Christmas!... -, le gritan de un carro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lleva en la bicicleta un pino natural a cuestas ¡En plena US1! En cada esquina los autos le ceden el paso, pitando el claxon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Merry Christmas! ¡Merry Christmas!... – le grita todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto estará en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vale el esfuerzo!... – piensa contenta sudando a mares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isolina es hermosa pero está delgada. Es una mujer física y emocionalmente fuerte. A diario escribe cartas y llora sus recuerdos. Pero Isolina cree en el futuro. Lo construye diariamente. Isolina se gasta toda la plata comprando cosas para la casa. Todo se lo trae en su bicicleta. También compra regalos para mandar a toda la familia. Siempre cae rendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto se levanta de un sobresalto, coge la bicicleta y sale apurada a comprar algo gigantesco que ha olvidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Indudablemente que todos necesitan un trabajo. Pero son pocos los que se conforman con lo que les toca. Irma, ha tenido que aceptar otra cosa, mientras espera una oportunidad mejor. Pero nadie goza de la suerte de Armando, que está amarrado con la corporación y para conseguir trabajo casi no necesita moverse. Tampoco, tiene idea ni le importan los apuros que afronta para subsistir Amílcar y muchos otros como él. Por eso Salomón, ha optado por las actividades ilegales y al parecer, las cosas le están saliendo más rápido. Pero, podría terminar arruinando su vida, igual como lo ha hecho la Mona o el gordo Raúl, que se dedican sólo a robar o a pedir limosna. Pese a todo, hay personas como la Efa que, todavía piensan que pueden controlar la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy mas que nunca, la gente busca trabajo desesperadamente. Pero las deudas, las obsesiones o los vicios se lo llevan todo. Sin embargo, también existen seres que no descansan, como Isolina, compradora incorregible. Y que, a pesar que conseguir las cosas le cuesta el doble de trabajo, ella continúa pedaleando. Sacándole jugo a su existencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-7309891545329086864?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/7309891545329086864/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/todos-necesitan-un-trabajo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/7309891545329086864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/7309891545329086864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/todos-necesitan-un-trabajo.html' title='TODOS NECESITAN UN TRABAJO (*)'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-7247543495313550980</id><published>2011-05-18T09:58:00.001-07:00</published><updated>2011-05-18T09:58:09.300-07:00</updated><title type='text'>Generación “ R”</title><content type='html'>Por: Eduardo Catalán&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según mi experiencia, puedo afirmar que los trastornos en la conducta de los niños que inician una terapia a base de Ritalín son repentinos. Recuerdo con mucho dolor a un niño “hiperactivo”, que fue diagnosticado con ADD y que inició un tratamiento con Ritalín. Las causas por las que el niño fue diferido a una evaluación psicológica fueron diversas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La asociación de vecinos del condominio donde vivíamos, informó a la administración de la propiedad acerca de un niño juguetón que les quitaba la paz dándole a la pelota, chapoteando en la piscina y carcajeándose a sus anchas, justo cuando ellos regresaban del trabajo a descansar. De inmediato, la oficina se comunicó con los padres del niño recomendándoles que sería conveniente buscar ayuda con un especialista, para solucionar el problema que alteraba la tranquilidad del lugar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los padres, por supuesto, se indignaron por la intromisión e hicieron caso omiso a la recomendación. Esta situación produjo algunas semanas de tensión entre la asociación que exigía ser atendida y los padres del niño que se negaban con justa razón a admitir la presencia de trastornos en la conducta de su hijo. Mientras tanto, el niño inquieto continuaba con su rutina de diversión cada día después de la escuela. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los miembros de la asociación que tenía un hijo estudiando en la misma escuela, redactó una carta dirigida al departamento de psicología con el afán de concluir el asunto. En ella, les informaba su preocupación y -con el respaldo de otros vecinos que afirmaban sólo querer el bien del muchacho-, les sugirió que sería conveniente evaluar psicológicamente al alumno. Subrayando como un hecho lamentable, el sujeto agregó que los papás se negaban rotundamente a ayudar al hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin demora, los padres fueron citados a acudir junto con su niño a las oficinas de la dirección escolar. La directora y los maestros también habían notado esa vitalidad espontánea que brotaba del niño. Llegando en consenso a la conclusión de que era “inquieto” y para que pudiera continuar asistiendo a clases, junto al grupo de los “niños normales”, debía ser evaluado psicológicamente por un especialista. Como era de esperarse, el asunto devino en el temido diagnóstico y la infaltable prescripción de Ritalín. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cambio fue drástico. De un día para otro regresó la tranquilidad al condominio. No hubo mas chapoteos ni peloteras ni carcajadas que interrumpieran el orden. El niño continuó deambulando por los pasillos, porque sus padres trabajaban y no tenían tiempo para cuidarlo, pero su aspecto era otro. Descuidó su aseo personal por completo, comía golosinas el día entero y se volvió extremadamente obeso. Su andar era lento, babeaba, conversaba solo y emitía unos aullidos espeluznantes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado algunos años de esto. Yo, ya no vivo allí, pero de vez en cuando veo al muchacho. Es un zombi. Divaga por las calles hablando solo. Anda desaseado arrastrando transpirado su enorme masa corporal. No trabaja, tampoco logró concluir sus estudios secundarios y cuando cumpla su mayoría de edad se irá a vivir a la calle, me comentó la última vez pidiéndome unas monedas de regalo para comprar cigarritos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Dra. Lorraine Day, en un artículo publicado en su página Web, afirma que “El Síndrome de Trastorno por Deficiencia de Atención (ADD) y Ritalin se han convertido en un homólogo en estos días. Al 90% de los niños diagnosticados con ADD se les prescribe Ritalín, existiendo al menos una docena de otros fármacos apropiados para el tratamiento de estos síntomas...”, asegura, además.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mercado farmacéutico norteamericano distribuye cinco veces más Ritalin que el resto del mundo en su conjunto. En los Estados Unidos, se prescribe anualmente seis millones de recetas de este producto. Ningún otro país más prescribe en tal volumen este tipo de estimulante a su infancia. Ritalin, tiene efectos similares a drogas como la anfetamina, la metanfetamina y la cocaína. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de mis primeros empleos -hace un poco más de veinte años - fue vender medicina para una gran distribuidora de productos farmacéuticos. Recuerdo que entonces, el Ritalín -producto de venta controlada por el Ministerio de Salud del Perú -, era prescrito exclusivamente a pacientes adultos que padecían epilepsia. Hasta que un día, a mediados los años ochenta, se nos comunicó que el producto había sido descontinuado debido a la existencia de efectos colaterales nocivos. No pasó mucho para que otras generaciones nuevas de drogas sintéticas lo reemplacen eficazmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paradójicamente, en la actualidad, el Estado Norteamericano concede al sistema de escuelas públicas el derecho a obligar a los padres a someter a sus hijos a tratamientos prolongados a base de Ritalín, si el departamento de psicología lo determina necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En cuales casos el departamento de psicología puede determinar necesario prescribir Ritalín? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Un niño es diagnosticado de Trastorno por Deficiencia de Atención (ADD), también conocido como Atención Deficiente con Hiperactividad (TDAH), cuando el especialista considera que el alumno es incapaz de aprender. La determinación de la existencia de la sintomatología está basada en la observación pura de la conducta del estudiante. Método restringido a la subjetividad del observador. Generalmente se trata del niño que no presta atención porque no puede quedarse quieto. Irritabilidad, frustración y confusión mental también pueden estar presentes...”, acota la doctora Lorraine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La American Psychiatric Association, define al niño hiperactivo de la manera siguiente: "El que exhibe un comportamiento inquieto. El que responde a las preguntas en el aula antes de ser interrogado; el que tiene dificultad para jugar tranquilamente; el que siente ansiedad de participar en actividades físicas peligrosas, como correr en la calle sin mirar. Por último, el niño que no puede seguir instrucciones...". Comportamiento que no sólo yo puedo juzgar como normal en la mayoría de los niños. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Este diagnostico es más frecuente en los varones que en las niñas,,,”- continúa ilustrándonos la doctora Lorena-, “... dado que éstas maduran más pronto. Razón por la que en un aula dónde hay niños y niñas de la misma edad, los chicos, al estar menos maduros, parecen ser hiperactivos...”, añadió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los estudiosos detractores de Ritalin, han observado que el fármaco ocasiona efectos secundarios irreparables en el comportamiento. Tales como la supresión del crecimiento, trastornos del pensamiento, crisis convulsivas, dolores de cabeza, visión borrosa, pérdida del cabello, provocación de gritos similares a ladridos, afición a repetir palabrotas, tartamudeo. También puede darse cambios repentinos de humor, depresión, proclividad a la dependencia de drogas y brotes de apetitos por actividades delictivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía siguen siendo escasos los estudios realizados sobre los resultados a largo plazo ingiriendo Ritalín. Los fabricantes de drogas de tipo anfetamínico como el Ritalin, advierten en sus literaturas la presencia de ciertos efectos secundarios o reacciones adversas en determinados pacientes, luego de tratamientos prolongados. Entre las secuelas contraproducentes que se distinguen con mayor frecuencia se incluyen, dolores articulares, dolores de cabeza, dolor abdominal, fiebre, anorexia, náuseas, mareos, nerviosismo, insomnio, palpitaciones, somnolencia, aumento de la presión arterial y el pulso, aceleración de la frecuencia cardiaca, angina de pecho, arritmias cardíacas, psicosis real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“ Sin embargo, resulta curioso que durante las presentaciones médicas no se enfatice acerca de uno de los riesgos más importantes, como la dependencia grave que produce en pacientes que han sido dosificados durante periodos de tiempo prolongados. Además, hay poca evidencia de éxito a largo plazo con el uso de medicamentos para la hiperactividad... ” , concluye, preocupada la doctora Lorraine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer sugiere – en todos los casos- que, si los estudios demuestran que una sustancia química ocasiona cáncer en animales, debe asumirse también un riesgo similar en seres humanos. A mediados de los años noventa, fuentes especializadas revelaron que los ratones que recibían dosis equivalentes de Ritalin, a las prescritas a niños diagnosticados con ADD, eran atacados de una forma fulminante por tumores en el hígado, constatándose también la presencia de carcinomas raros y extremadamente malignos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Indiferente a todo, la FDA y la compañía farmacéutica fabricante de Ritalin señalaron que: "No era una razón suficiente como para retirar la droga del mercado...”. De inmediato el fabricante contactó, a través del correo postal, a más de cien mil médicos dentro del territorio norteamericano asegurándoles que Ritalín era una droga "segura y eficaz" y recomendada por la FDA, confirmaron otras fuentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la infinidad de hechos lamentables registrados con relación al abuso de Ritalín, todavía se continúa prescribiendo como alternativa exclusiva para el tratamiento del ADD. Es innegable que deben existir mejores experiencias con Ritalín. Como lo es también la multimillonaria utilidad que perciben anualmente los fabricantes y los distribuidores del producto. Lo alarmante es la proliferación de niños diagnosticados con ADD. Esta generación, tal vez sea recordada como la del Ritalín. Ojalá no se tenga que lamentar más sus consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1] Fuentes: http://www.drday.com/attentiondeficit.htm&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.scn.org/~bk269/r-ball.html&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-7247543495313550980?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/7247543495313550980/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/generacion-r_18.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/7247543495313550980'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/7247543495313550980'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/generacion-r_18.html' title='Generación “ R”'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-4061562705426126806</id><published>2011-05-18T09:50:00.003-07:00</published><updated>2011-09-01T05:50:31.762-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='corrupción'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crímen organizado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='asesinato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anomia social'/><title type='text'>Anomia Social y el "Crímen Organizado"</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div closure_uid_hvfxx6="142"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div closure_uid_hvfxx6="150"&gt;&amp;nbsp;Por: Eduardo Catalán FB&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div closure_uid_18owfn="123"&gt;La desesperanza, el desconcierto e incertidumbre política que sobrelleva la población actualmente; agravados por ciertos patrones promovidos desde la clase gobernante, hacen que proliferen conductas delictivas y antisociales entre los sectores de menor poder adquisitivo. Sin embargo, los delitos perpetrados por el "crimen organizado" son producto de la Anomia Social. Es decir, las fechorías ideadas por "una mente criminal" que tiene acceso a canales institucionalizados –o que pertenece a los mismos-, dónde consigue información clasificada o del flujo del dinero para apropiárselo y repartirlo entre sus secuaces o grupo de poder. Revelar información confidencial para cometer delito escapa del control de los custodios del Orden. Ya que, al ser premeditado en las sombras, no se tiene la certeza de dónde y cuando se dará el golpe. Permite además, la posibilidad que alguno esté involucrado y evite patrullar por el lugar mientras todo sucede. Especulando al respecto podríamos pasarnos el día entero. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que es un hecho es que, frente al “crimen organizado”, la ciudadanía está desprotegida. La institucionalización del peculado trasluce la Anomia Social que experimenta una Nación en general. La Anomia es un fenómeno social originado por la desatención de los Gobiernos de las funciones que lo definen de manera deontológica por antonomasia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué quiere decir esto? Que, las instituciones privadas y estatales evidencian comportamientos contrarios para los cuales fueron creadas. Existe Anomia Social, cuando el banco roba; el colegio corrompe. Cuando los empleos son una estafa o cuando los centros de estudios pierden valor por pertenecer a sectores populares. O cuando se engaña en el peso; o se venden las cosas con fechas expiradas o en mal estado. Cuando se desvaloriza los productos nacionales frente a los importados. Y, claro, cuando la policía es corrupta, los jueces están comprados; o las licitaciones públicas son una farsa; o cuando se comercializa con la salud y la desgracia. Cuando los alcances del Estado no tienen nada que ver con la Canasta Familiar. Otra muestra grave es cuando la milicia se entromete en la Democracia. La Anomia es la pérdida de los Valores morales y sociales dentro de una sociedad, como producto del fracaso del programa del gobierno aplicado y de la ineficacia de la Ideología imperante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div closure_uid_hvfxx6="159"&gt;Todos estos indicadores determinan la existencia de Anomia en una sociedad. Lo peor es que los efectos de la Anomia Social son irreversibles y queda sólo detenerla. Porque la persona pública, privada o jurídica que ha descubierto que robando, corrompiendo o asesinando, &amp;nbsp;puede llegar más lejos que honradamente, nunca va a cambiar de parecer. La Anomia se detiene de menor a mayor. El cambio debe empezar por la integridad propia, por los hogares. De allí, a las calles, los distritos, las provincias, las Regiones, la Nación en general. Poner coto a la Anomia implica un reclamo solidario sin distinciones ideológicas de todas las personas comunes, hacia las Autoridades, la Empresa, el Espectáculo, la Educación, el Deporte, la Prensa, el Teatro, la Cultura. Un “de pie” enérgico, para que no se atropellen más las Garantías Sociales. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poder de la gente, del consumidor, del votante, del televidente, del radioescucha, de los estudiantes, de los trabajadores, de las amas de casa, de las Redes Sociales, etc., etc. Resulta inconmensurable, si en este sentido existiera un consenso. Y los gobernantes lo saben; pero también conocen nuestras debilidades y por eso se valen del engaño, la coima, la corrupción, la desinformación y del enfrentamiento de intereses para adormecer el espíritu crítico y comprar la opinión. Por todo esto, una necesidad capital, es superar la adolescencia de nuestras Democracias lo más pronto posible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-4061562705426126806?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/4061562705426126806/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/una-carta-al-pueblo-de-magdalena.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/4061562705426126806'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/4061562705426126806'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/una-carta-al-pueblo-de-magdalena.html' title='Anomia Social y el &quot;Crímen Organizado&quot;'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-1625898405056887725</id><published>2011-05-18T09:40:00.000-07:00</published><updated>2011-05-18T09:40:58.235-07:00</updated><title type='text'>Los Archivos “R”</title><content type='html'>Por: Eduardo Catalán&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han transcurrido siete años escasamente desde que el estrago sobrevino. En el vecindario nadie parece haberlo olvidado y es que no es para menos. Aquel hecho está todavía cercano en las mentes de todos y aún se machacan esos momentos acerbos. Como si fuese ayer cuando la policía acudió a la casa de los Ravelo, irradiando cada recoveco de la cuadra, tronando desapacible las sirenas. Fueron las hermanas Hernández Gutiérrez quienes dieron la alarma sobrecogidas de horror. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jairo jugaba a la pelota a diario, junto a la casa de las Hernández Gutiérrez. Ellas, enjaulaban al Choki para que no arrancara detrás de la bola, cada vez que el niño la aporreaba con el ímpetu de un jugador experimentado. Las veteranas se deleitaban contemplándolo desde la ventana, fantaseando con orgullo que sobresaldría pronto como pelotero del colegio. Les fascinaba su aspecto porque, les hacía recordar los días cuando Tiago andaba en casa. Sobre todo, por esa forma tan peculiar que tenía Jairo para sostener el bate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Igualito a mi Tiaguito! – prorrumpía la menor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué será de la vida de ese malagradecido?- criticaba la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo te expresas así, del pobrecito? ¡Con lo atareado que debe estar ahora, que es todo un doctor! – Interrumpía regañando la madre, queriendo disculpar la indolencia del hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La maestra opinaba que Jairo era un buen niño: “ No era de los más aplicados, pero sí de los más listos... Las tareas en clase las terminaba en un dos por tres...”, explicó la mujer a la prensa cuando tuvo oportunidad de hablar de su alumno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su memoria era notable comparada con la de su padre que, era incapaz de retener hasta los anuncios comerciales que martilleaba la televisión a diario. Jairo asombraba a todos en la mesa, repasando con pelos y señales el acontecer transmitido por los noticieros. Siempre se trataban de hechos horrendos, desgracias familiares, crímenes, violaciones de menores, deportaciones. Toda esa programación de la que se ocupan siempre los canales hispanos y de la que sus padres nunca se desenganchaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, Jairo tenía once años y era normal verlo jugando solo. Su rutina, desde que llegaba de la escuela hasta que retornaban sus papás del trabajo, se cifraba en practicar frenético contra la pared de las Hernández Gutiérrez y enseguida volver a su habitación a continuar absorto en sus videojuegos. Desde que inició el régimen con Ritalín se había transformado en un niño considerablemente apático. Sus papás, como muchos, no advertían las secuelas del químico en el comportamiento de Jairo. Por añadidura, pensaban que si el fármaco había sido prescrito por un médico –indiscutiblemente-, tendría que ser lo mejor para el niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Para qué han estudiado, sino? – Se despreocupaba Mariana, la madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la prueba psicológica a la que fueron arbitrariamente sometidos todo el alumnado, la directora escolar se negó ha recibirlo en las aulas, si no llevaba una constancia de haber iniciado una terapia a base de Ritalín para tratarle el ADD y ellos habían estado de acuerdo, también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se preocupe, voy a pedir permiso en mi trabajo para llevarlo yo misma... – le anticipó Mariana, recibiendo la dirección de la sicóloga que, además era sobrina de la directora y responsable del departamento de sicología de la escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el periodo escolar anterior, en el transcurso de una semana por lo menos, doscientos cincuenta alumnos fueron evaluados por el departamento de sicología y a noventa de los colegiales, oficialmente se les diagnosticó ADD. Para que estos chicos ascendieran al siguiente grado en cualquiera de las escuelas del Estado, sus padres, se vieron forzados a incorporar a sus niños en un régimen a base de potentes anfetamínicos como Ritalín y sus derivados. Los resultados fueron positivos, aparentemente. Un par de meses más tarde, el departamento de conducta en una visita oficial constató que la disciplina imperaba otra vez en la escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mariana estaba encinta aguardando a una niña a la que llamarían Carolina, como la abuela paterna. Era ella una mujer todavía joven, guapa de origen centroamericano, que había emigrado a los Estados Unidos escapando de los maltratos de un padre dipsómano. Hombre necio que tenía en una pocilga martirizados a su mujer e hijos, sujetos a sus arrebatos. Mariana no tenía mayor instrucción que la que pudo recibir en una escuela destartalada a cargo de los religiosos de su aldea. Pero su pasión era la costura. Oficio con el que proveía sustento para la madre y sus maltratados hermanos. El dinero que conseguía el padre trabajando como estibador, lo despilfarraba inmediatamente en diversiones porcases. Hastiada de aquella vida, Mariana juntó plata y un buen día se vino para Norte América traspasando la frontera por Tijuana. Razón por la cual, Mariana, no deseaba rememorar su pasado infeliz. Ni siquiera, Yoselindo, el marido, tenía claro los pormenores de su niñez, mucho menos del lugar exacto de su nacimiento. Situación de la que tampoco hablaba con su mujer por considerarla una experiencia lejana, lamentable y muy característica de las costumbres indígenas que se imponen en el resto del Continente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Estos indios! ¿De qué países vendrán?- juzgaba exaltado saboreando todas esas barbaridades delincuenciales, que le gustaba de la televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yoselindo había arriesgado la vida en búsqueda de la tierra de la “libertad”, surcando el océano trepado en un neumático junto con otros diecisiete socios. Ya de esto hacía mucho tiempo, pero el recuerdo subsistía implícito en su memoria y siempre que podía se lo remachaba a Jairo que, lo escuchaba despreocupado, sin manifestar un ápice de asombro. Y parecía que Yoselindo leía con desencanto en la mirada de su hijo este desinterés por tamaña aventura, que casi le cuesta la vida a él y a sus diecisiete socios. A veces Jairo, preguntaba por los nombres de los camaradas de viaje del padre pero, o Yoselindo no recordaba ninguno o simplemente los callaba. Por algunos instantes hacía memoria como si principiara a nombrarlos, pero en el acto, una mueca ensombrecía su semblante y al instante escapaba de sus recuerdos. Luego, proponía al hijo que fuera a jugar a su cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yoselindo remaba de sol a sombra. Era camionero repartidor de golosinas por las mañanas y durante las tardes empaquetaba carne en el interior de un frigorífico gigantesco. A media noche llegaba muerto de cansancio, comía algo y en el acto se metía a la cama, muchas veces sin desvestirse. Veía poco a su hijo. Se contentaba aguaitándolo de vez en cuando desde lejos, pegado a sus juegos frente al computador. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mariana tampoco era una madre comunicativa. Extrañamente, ella disfrutaba más hablando sola. Al mismo tiempo que se ocupaba de las labores de la casa, emprendía interminables conversaciones apócrifas con compañeros del trabajo, conocidos circunstanciales, vecinos, celebridades, hasta con parientes remotos, de esos que estaba segura que no volvería a ver. Preparaba sus pláticas con anterioridad, incluso las que entablaba con Yoselindo. Por lo general, siempre le resultaba y se resentía cuando el diálogo cambiaba de rumbo. Mientras tanto, Jairo en su habitación no hacía más que proferir exclamaciones. Estremecedores chillidos de euforia, que excitaban a rabiar al Choki por un buen rato. Por cierto que, estas singularidades no eran sólo el complemento del nervio vehemente con el que Jairo se entregaba a sus videojuegos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ese chico era raro... ¡Tenía una fortuna en videojuegos! ¡Muchacho! Tanto como para comprase un auto del año – reveló un vecino al ser interrogado por la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, a nadie le perecía malo que Jairo se pasara el día entero clavado frente a la pantallita de su ordenador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A ver Jairito, ¿cuál es el último juego que te haz conseguido? – le decía su tío soltándole propina para que comprara más disquitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es uno, tío, donde sujetas cinco metralletas con cada mano. El que le lanza más descargas al enemigo gana y entonces pasas a la siguiente categoría que, en lugar de metralletas, sacas como sesenta cohetes hasta pulverizar al enemigo con unas balas poderosas dum-dum, que lo revientan en millones de pedacitos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y quién es el enemigo? – preguntaba horrorizado el hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cualquiera, pues tío... El enemigo puede ser cualquiera...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jairito, principiaba con este tema y ya no paraba hasta que advertía que era ignorado. En el acto, daba media vuelta rumbo a su habitación a continuar con lo suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una década ha pasado, desde la madrugada nefasta cuando el incendio devastador -ocasionado por el estallido del calentador a gas-, achicharró la casa del frente. En el intento por salvar sus pertenencias, sus moradores, los padres de Rudy, sufrieron quemaduras graves que les produjo la muerte algunos días más tarde, luego de soportar padecimientos atroces. Por suerte, en aquel momento el muchacho estuvo de campamento en la escuela de verano y se libró del infortunio. Durante un par de años después de la desgracia, Rudy, peregrinó por cada casa del vecindario, hasta que el seguro, por fin, reparó los daños y pudo volver a habitar su inmueble, como si nada hubiese sucedido. Sin embargo, los gritos desesperados de los quemados, todavía despiertan en sobresaltos a los vecinos insomnes que presenciaron la tragedia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzando la acera -junto a la casa que Andrew barrió -, vivía Rudy el policía. Así era popular en el suburbio, pese a que jamás había pertenecido a la institución. Rudy era un tipo singular, dedicado al culto de sus muertos. Andaba seudo uniformado continuamente; él mismo reformaba atavíos militares a su capricho. Alguna vez, formó parte del equipo de seguridad que patrulla el centro comercial del barrio y era un hecho que entonces, les había levantado la ceja a muchos de los que residen por aquí. Rudy causaba lástima, desde el siniestro episodio que significó para la vecindad el fallecimiento de sus padres. Por eso le justificaban cualquiera de sus extravagancias. Cada mañana tendía ropa de cama en el jardín y durante un buen rato la sacudía prolijamente. Alrededor del medio día, salía en trusa olímpica embadurnado a broncearse. Al rato, se zambullía en una enorme tina de goma que permanecía enchufada a la manguera desbordándose de por vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡El pobre! – Exclamaba la menor de la Sánchez Gutiérrez espiándolo sumergido de medio cuerpo en su alberca de jebe. Acordándose cuando era niño y se iba a jugar con Tiaguito a la pelota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rudy tenía cerca de treinta años pero, había pasado los últimos diez adherido a su seboso trono desfondado frente al computador. Era fornido, de brazos recios, muslos enormes con un abdomen voluminoso y tatuado el cuerpo por completo. Sin embargo, andaba infatigablemente obsesionado por su nutrición. Cuentan que durante la etapa de su adolescencia, cuando vivían sus padres, se le dio por la pornografía. Entonces, su terapeuta sugirió el tatuaje como sustituto. Por eso, ahorraba con obsesión para terminar de colorearse desde los tobillos hasta la cabeza. También coleccionaba fetiches. Encuadraba arengas marciales, insignias antiguas, parafernalia armamentista desfasadas, placas de autos patrulleros, un sinfín de adefesios que amontonaba con apego. Los mantenía colgados en la pared o sobre la chimenea junto a la fotografía de sus padres, a la que nunca le faltaba al lado una copa con agua cristalina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bendición, mima! ¡Bendición, pipo! - honraba por la mañana de rodillas, frente al retrato de la pareja difunta sobre la chimenea. Luego cambiaba el agua del cáliz y empezaba con su ritual de limpieza minuciosa de sus más jactanciosos tesoros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rudy ya era una leyenda entre los chiquillos del barrio. Cuando se asomaba por la heladería, sólo le faltaba firmar autógrafos. Tenía comics por millares, desde sus orígenes. Enumerar el museo que Rudy almacenaba, era pasarse el día hablando de él. Los más charlatanes, afirmaban que Rudy poseía las profecías ocultas del verdadero Freddy Kruger. Rudy, en absoluto contradecía nada de lo que se especulaba acerca de él. Al contrario, se nutría de los coloquios que sostenía de vez en cuando con los chiquillos, de ellos adquiría información fresca. Cuando algún film del interés de la pandilla se estrenaba, Rudy se los llevaba al cine a todos. También, estuvieron desde la madrugada, primeros en la cola cuando salió PLAY STATION I, II, III, X box 360 y en muchísimas ocasiones análogas, más. Eventos a los que los papás nunca tenían interés de acudir. Era para muchos un alivio que Rudy estuviera alrededor siempre para suplantarlos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Rudy era un niño más entre todos... Nos acostumbramos a que sea así... Y nunca le vimos nada malo, oficial... Nada malo... Usted, sabe... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rudy en la clandestinidad, sacaba copias de los videojuegos y se las vendía a los muchachos que, eran sus cómplices y, de hecho, una tumba en caso de ser interrogados, además. Pero el gordo no vivía de eso, su negocio consistía en comprar y revender extravagancias por el Internet. Pasaba días conectado pujando en “e-bay” - centavo a centavo-, por piezas de plástico, figurillas de papel, calcomanías, brazaletes... Una vez obtenidos, empezaba la oferta por cuenta propia. Era sorprendente lo rentable que podían llegara a ser a veces sus cachivaches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Parecía increíble, óigame!... ¿Qué, corriera él sólo con los gastos de toda la patota? ¡Ese muchacho hacía mucho dinero, señor! Aquel negocio del Internet le rendía ¿Era legal? Supongo... ¿No?... - entonó con reticencia en su oportunidad la mayor de la Hernández Gutiérrez, sospechando del quehacer al que Rudy se dedicaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yoselindo y Mariana, llegaron al barrio algún tiempo después del fuego. Lo que averiguaron de entonces, era lo mismo que las hermanas Hernández Gutiérrez habían divulgado. Sin embargo, la certidumbre de que alguien más haya enfrentado la muerte -ya sea padeciéndola de cerca como le sucedió a Rudy al perder a sus progenitores-, fue suficiente para que Yoselindo encuentre motivaciones especiales y le agarre afecto singular al muchacho. Prácticamente, trataba a Rudy como a un veterano de guerra y le hacía todos los honores de un compañero de armas. Los domingos por las tardes lo invitaba al jardín, freía algo, bebían Hatuey una tras otra y terminaban abrazados lloriqueando sus recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Diecisiete! ¡Diecisiete! ¿Me estás atendiendo? – hipaba ebrio Yoselindo, momentos antes que Mariana lo acostara, luego que Rudy cruzara en una pata hacia su casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre todos, Jairo era el preferido de Rudy. Cada vez que el gordo acudía de visita, nunca le faltó en la mano un disco nuevo que acababa de bajar del Internet gratis especialmente para él. El niño lo admiraba. Estaba sugestionado por la incuria que el gordo contagiaba. Entre ambos, obraba una mística asociada a las fantasías que se fundaban entorno a todos esos disparates que les apasionaba. En sus peores arrebatos de codicia, Jairo estaba dispuesto a lo que fuere por conseguir la más insignificante pieza de la colección del gordo. Era este un convencimiento enfermizo que le quitaba el interés por cualquiera otra ambición. Rudy, sentía también una particular afinidad con el niño; le recordaba la época cuando vivían sus papás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Veinte más! ¡Veinte más! ¡Cómo macho! – tutelaba el gordo al niño. Bravucón, lo obligaba a que concluya una serie más, con las pesadísimas mancuernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jairo se arraigó al gordo, al igual que se somete el militante aplicado a una doctrina manumisora. Plantó para siempre sus afanes diarios con la pelota, para recluirse en la casa de Rudy frente al computador. Navegando en un mundo de páginas, acrecentando sus fantasías, quedaban abstraídos durante horas continuas, hasta el momento en que Mariana golpeaba insistente la puerta y los sobresaltaba. Calladita, irrumpía con las ojeras hasta el piso de cansancio, sujetaba de una mano al hijo y en el acto partía. Ella también apreciaba a Rudy pero –maliciosamente-, se preocupaba en ocultar el alivio que significaba que el gordo se ocupe gratis de Jairo después de la escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carolina se adelantó un par de meses debido a la presión atmosférica que la tormenta causó al aproximarse a tierra. Esa había sido la explicación que el médico, justificando su advenimiento anticipado, le dio a la madre. Sin embargo, para la mayoría, es aún más inverosímil que continúe viva. Y no por su condición prematura, sino porque la menor sobrevivió al golpazo que se dio contra la calzada, al precipitarse por la ventana del ático de su vivienda. El estruendo contundente sobresaltó al vecindario a la hora del almuerzo. Carolina fue conducida a emergencias dentro de una ambulancia bulliciosa, seguida de cerca por cuatro luminosos carros patrulleros y durante algún tiempo, el incidente ocupó los titulares de los noticieros locales. Por la dimensión de tal negligencia, los padres fueron obligados, luego de ser retenidos algunas horas, a comparecer más tarde ante una corte familiar y a cumplir una condena de seis meses de probatoria, asistiendo forzosamente a una escuela de orientación de paternidad responsable. De no ser así, de inmediato sus hijos pasarían a disposición de las autoridades estatales, para el arbitraje oficial de sus respectivas tutelas, hasta la mayoría de edad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carolina nació al mismo tiempo que Katrina abatía con potencia atronadora, las terrazas, los muebles de patio y los cercados del vecindario. Brotó minúscula, el rostro arrugado, las manitos cárdenas, con las justas emitía una carraspera leve como llanto. Las expectativas que se formaron los doctores al recibirla fueron desesperanzadoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Parece que tu niña no va ha resistir... ¡Pobrecita! – vociferó la enfermera de turno irrumpiendo en el cuarto de sopetón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mariana sintió desgarrársele el corazón. Torrentes de lágrimas resbalaron por su rostro todavía cadavérico por el esfuerzo de parir. Paladeando los efectos de su chisme, la sujeta le comunicó que debía marcharse a casa antes del medio día. Luego, con indiferencia, procedió a descorrer estrepitosamente los cortinones de las ventanas. Afuera, el paisaje lúgubre, enfangado hasta niveles catastróficos, acrecentó su congoja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La opinión médica concordaba en que, lo mejor para Carolina era quedarse en una incubadora algún tiempo más. Sin embargo, ciertas complicaciones de tipo práctico (el seguro de Mariana no cubría mas que los gastos del parto), hicieron presión en el departamento administrativo del hospital y forzaron su salida anticipadamente. A riesgo de la madre, la prematura debería continuar desarrollándose en su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Le doy veinticuatro horas... - quedó murmurando la enfermera con las demás compañeras. Mientras observaban a Mariana con descaro alejarse rumbo a los elevadores, con su bebé miniatura en brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esto, ya hacía cuatro años. Carolina, era ahora una niña fornida y traviesa a rabiar. Su llegada alteró de una manera positiva la rutina oscura a la que Jairo acostumbraba. Le agarró tal majadería con la hermana que, renunció espontáneamente al ostracismo que se imponía conectado en su habitación. Por algún tiempo, la nena aplacó esos nerviosismos que lo trastornaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las últimas vacaciones escolares que Jairo pasó en libertad, no se acercó ni una sola vez por la casa de Rudy. El niño quedaba a cargo de su hermanita mientras Yoselindo y Mariana se iban para sus trabajos. Jairo, entretenía a Carolina mejor que sus padres. Se entregaba a ello con la misma vehemencia obsesiva con que hacía todo. Inmerso en las fantasías que la presencia de la bebe suscitaba en su imaginación fecunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Si parecía su juguete nuevo, mi hijita! ¡Vaya usted a saber, qué pasaba por la cabeza de ese muchacho!- Señalaba la mayor de las Hernández Gutiérrez, refiriéndose a Yoselindo porque consentía que el niño se quede solo con la Carolina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rudy sintió mucho la ausencia de Jairo. En su cabezota, no cabía la idea de que aquella niña fastidiosa, se hubiera interpuesto entre los dos. Dejó de asistir a los convites del jardín, aduciendo un malestar hepático. Y no mentía, le enfadaba de una forma perniciosa todo lo relacionado con la chiquilla. A Yoselindo y a Mariana también les agarró antipatía, los culpaba a muerte. Sobre todo, por derivarle a Jairo su cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* * *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, Rudy consiguió un macizo dogo albino, que llamó Demonio. El chisme que circulaba por la heladería era que el gordo había comprado al animal de remate porque, ese perro desconoció a su anterior dueño y mordido en forma brutal a su familia por todo el cuerpo. El predicamento de animal carnicero pronto se esparció por cada uno de los hogares del vecindario y la mayoría prohibió a sus hijos que se aproximen al canino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pobre de ti, que te me acerques a ese animal horroroso! ¡Te entro a golpes con la cuchara de palo! ¿Oíste? ¡Y, no me importa que me denuncies a la policía! – le previno Mariana a Jairo, que no se despegaba de la cuna de Carolina meciéndola con frenetismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rudy se sintió marginado, separado de sus amigos pequeños, de sus admiradores... Esto lo deprimió tanto que, hasta descuidó su aseo personal. A diario se le veía barbudo, embutido en un seboso mameluco de soldado, adiestrando al can en el jardín, junto al charco alrededor de la alberca. Decía que preparaba al animal para que funcionase como un arma mortal y saliera en su defensa a una mínima orden suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este perro, ahora es mi mejor amigo... – balbuceaba huraño en la heladería, acariciando su mascota. Mientras Demonio, erguido fieramente en dos patas, lengüeteaba voraz su porción de helado delante de los concurrentes, que lo observaban con perplejidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debido a que, Diablo atacaba gatos, sapos, patos, zarigüeyas, ardillas, hasta a los perros pequeños del vecindario y tropezarse con los despojos expuestos que quedaban apestando durante días por las calles era frecuente; los vecinos estaban circulando una lista recaudando firmas para obligar a “ese gordo extravagante” a que se deshaga de la fiera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hasta yo, le tengo miedo a ese perro! ¡Muchacha!... – se justificó Yoselindo, garabateando su firma sobre la circular que la menor de las Hernández Gutiérrez le alcanzó por la tarde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho inusitado, sucedió cuando los hermanos jugaban cerca de la ventana del ático y Rudy le hizo señas a Jairo desde la acera del frente, para que se asome y vea la clase de mapache que Demonio acababa de atrapar. Jairo abrió la ventana y, en fracción de segundos, Carolina se precipitó contra la acera. El niño, nunca pudo entender cómo sucedió tan rápido. Las hermanas Hernández Gutiérrez lo vieron por completo todo y dieron el parte a emergencias en el acto. Carolina fue conducida de inmediato al hospital más cercano y Jairo, trasladado a un centro de menores hasta que sus padres fueran por él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prodigiosamente, Carolina quedó ilesa. Pero los doctores – desconfiando de la suerte que corrió la niña -, le hicieron cantidades de pruebas que detallaron con minuciosidad en una factura cruel que sobrepasó los $30,000.00 y que consternó tanto a Mariana y a Yoselindo como si la bebe, en realidad, hubiese fallecido. Al extremo que, las 24 horas de detención, la fianza de rigor y los cargos por negligencia que en su contra se levantó, ya no significó mucho. Una corte familiar decidiría dentro de algunas semanas, el futuro de los niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jairo pensó que su hermanita había muerto y, un buen rato, estuvo reclamándola desquiciado. Tampoco entendía qué hacía metido en esa habitación fría, las manos sujetadas y sometido a incesantes preguntas por desconocidos en uniforme que, se referían a sus papás como si se tratase de los enemigos. Su reacción extralimitada tuvo resultados lamentables, sobre todo, después que la asistenta social puso en evidencia que, al niño continuaban dosificándole Ritalín, por más de cuatro años consecutivos. Por recomendación de la fiscal a cargo, el menor Jairo Ravelo, debería ser reevaluado por el departamento de psiquiatría y, de ser necesario, recluido temporalmente en un sanatorio infantil, hasta que la corte compruebe su recuperación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, al despuntar el alba, un adolescente enloquecido acribilló a sus progenitores mientras despertaban. Anegando de sangre el barrio tranquilo de La Pequeña Habana. Acto seguido, el parricida abordó el autobús escolar, ocultando con sangre fría su crimen y en la chaqueta el arma mortal. Situado en el aula, abrió fuego contra la sicóloga y dos de sus compañeros de clase, asesinándolos en el acto. Consumada la matanza, huyó de la escuela por la puerta delantera a vista y paciencia de los desconcertados alumnos y profesores que, escapaban despavoridos a ponerse a resguardo. La policía capturó al menor en la puerta de su domicilio, en el momento que intentaba volarse los sesos pegando el cañón contra su cráneo. Por suerte, ya no tenía más balas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada volvió a ser lo mismo en el barrio, luego de las complicaciones que trajo el caso Carolina. Naturalmente que, por lo bajo, la mayoría responsabilizaba a Mariana y a Yoselindo de todo. Sin embargo, ninguno quiso abrir la boca para criticar. Por el contrario, celebraban con franqueza que la niña estuviese completa. Mas, en la intimidad del hogar de los Ravelo, se cocinaban otras habas. Yoselindo y Mariana culpaban a Jairo de lo sucedido. Les daba tanta cólera todo el escándalo que se había formado alrededor de ellos que, tenían vergüenza hasta asomarse a la ventana. Pero, en la mazmorra más recóndita de su egoísmo, el dolor era mayor por los gastos que todo este ajetreo les estaba ocasionado. Cada nada, por cualquier pequeñez, Yoselindo castigaba a Jairo a correazos. Exponiéndose a que, los lenguaraces, avisen de inmediato a la policía para que se le levante otro cargo más por violencia familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa de los Ravelo se convirtió en un infiernillo. A cada rato se presentaba de forma inesperada un empleado público, un reportero o un policía local haciendo preguntas. La asistenta social asignada a la evaluación de la familia, permanecía horas en el sillón apuntando en silencio no se sabía qué, en su Laptop. Mientras tanto en la cocina, la televisión recalcitrante a todo volumen, no paraba de repetir al detalle lo ocurrido. Los Ravelo, fueron descuartizados por la opinión pública. El caso Carolina enardeció los programas debate del medio día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paralelamente a la desgracia, los vecinos por fin, consiguieron que Rudy se deshaga del animal feroz. El gordo les prometió con el rabo entre las piernas, que eliminaría al perro lo antes posible. Algunos días después del suceso inesperado, mientras sus padres asistían a una de las reuniones obligadas, timbró el teléfono y Jairo contestó. Era Rudy. Urgente, quería conversar con el niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es de vida o muerte, amiguito... – dijo el gordo tratándolo como si no hubiese sucedido nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jairo se escurrió por la puerta trasera de su domicilio sin que la asistenta social lo notara, la dejó como de costumbre, sentada apunte y apunte no se sabía qué cosas. La menor de las Hernández Gutiérrez - en una de sus inspecciones por la ventana-, alcanzó a distinguirlo de casualidad, cruzando la calle rumbo al portal de la casa de Rudy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Allí va el zamarro desobediente, otra vez a lo mismo! – se dijo en voz alta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que hizo Rudy, fue abrazar fraternalmente a su pequeño amigo rompiendo en llanto. Lágrimas de ira contenida surgieron a borbotones de los ojos del gordo, humedeciendo el hombro de Jairo que, sobrecogido por tan inesperado recibimiento, lloró también, dejándose apretar por su viejo camarada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú nomás me entiendes, Rudy... – balbuceó el niño moqueando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo sé, amiguito... Lo sé... – redobló el gordo halagado, mientras enjugaba tremendos lagrimones &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esta fue la última vez que los amigos se reunieron. Al día siguiente, Jairo perpetraría su crimen horrendo y Rudy nunca más volvería a mostrar la cara por el vecindario. Nadie puede decir qué sucedió entre los compinches durante esta entrevista final ¿Qué fue lo que acordaron? Jamás se sabrá a ciencia cierta. A menos, que Jairo confiese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El detective a cargo de las investigaciones, teniente investigador Ariclenes Piedra, ha pasado los últimos años recopilando información y formulando teorías que lo ayuden a reconstruir los hechos. De acuerdo al material descubierto -luego que irrumpiera en la morada del gordo y encontrara en la casa de a lado todo un arsenal bélico capaz de volar un centro comercial, como se declaró en los noticieros-, le ha sido posible establecer algunas hipótesis que, podrían ayudar a esclarecer las motivaciones que Jairo tuvo para acabar de forma tan cruenta con sus padres, con la sicóloga del colegio y con dos de sus mejores compañeros de aula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es indiscutible, señora Fiscal... Este muchacho se ha preocupado en eliminar a quienes lo conocían mejor... - argumentó Ariclenes a la corte, abriendo la sesión preliminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que se sabe por boca del niño asesino, es que Rudy le proporcionó el arma de fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ese gordo salvaje acribilló a sangre fría a su perro delante del niño!... Todos oímos el disparo, oficial... - declaró un vecino que prefirió mantenerse en el anonimato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este cartucho, Señora Fiscal, fue hallado enterrado en el cráneo del animal, una vez que el cadáver del can se exhumara del jardín de la casa de Rudy Molina Palacios y, por supuesto, es del mismo calibre de los que el joven homicida usó el día de la masacre... – culminó grandilocuente Ariclenes, entregando el casco de bala para que fuera registrado como evidencia en la oficina de la fiscal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las investigaciones condujeron al teniente Piedra hasta el día de la explosión del calentador a gas. Circunstancia fatal, en la que perdieron la vida los padres de Rudy. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este, tampoco es un hecho aislado, Señora Fiscal. Quisiera agregar también a las evidencias, esta cita enmarcada en pan de oro que fue encontrada sobre la chimenea, firmada por el implicado, Rudy Molina Palacios y que dice: “Los obstáculos deben ser eliminados, aunque respiren...” – leyó con voz grave Ariclenes, colocando el cuadro sobre el buró público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El oficial Ariclenes, sin ocultar su indignación, se atrevió también a aseverar - basado en la información acumulada en el disco duro del ordenador de Rudy -, que Jairo, estuvo expuesto de un modo intencional a una pérfida visión de la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ha sido incautado por el departamento de homicidios, señora Fiscal, un vasto material explícito con relación a esto. Videojuegos de fabricación clandestina con temas de ultra violencia, con incitaciones al odio; historietas con argumentos estimuladores de apetitos de abuso, de discordia, de hostilidad, de humillación... – enumeró titubeando Ariclenes colocando estremecido una mano sobre el bolsillo del saco, donde siempre guardaba la fotografía de sus hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Disimulando con maestría su estupor, reveló que el departamento de Homicidios, también había quedado sorprendido al comprobar la existencia de impresionante cantidad de páginas Web al respecto. Esta fuente de datos, consta también en la corte como evidencia calificada de peligrosa, corrupta y clasificada para el entendimiento objetivo de un niño de la edad que entonces, tenía el homicida precoz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así mismo, Ariclenes Piedra ha comprobado que Rudy, acarrea de una forma enraizada serios problemas psiquiátricos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señora Fiscal, en el inventario de sus pertenencias, se hallan también antiguas prescripciones de Ritalín y credenciales que lo confirman como actual paciente del departamento de Psiquiatría del Hospital Jackson Memorial - resoplando, Ariclenes le alcanzó el sobre conteniendo la evidencia. Luego, continuó susurrando -... me aventuro a asegurar, Señora Fiscal, que tal vez, este es otro caso que vamos a terminar archivando, ya que ninguno de los dos implicados andaba en su sano juicio... – dedujo resignado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es del dominio de Ariclenes Piedra, la idea de que Rudy habría sido quién incitara al muchacho a ejecutar a quienes se habían puesto en su contra. Señalándolo como autor intelectual del homicidio múltiple. Por supuesto que, el teniente Ariclenes es conciente que una vez concluya con las investigaciones, su deber es demostrar sus teorías para que, la Corte, juzgue a la mano ejecutora con benevolencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, Jairo Ravelo aguarda sentencia, sin haber mencionado una palabra. Lleva recluido siete años en una prisión juvenil del condado, esperando cumplir la mayoría de edad y sea juzgado como un adulto por su crimen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carta al Presidente Barak Obama&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor, Barak Obama, Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido Señor Presidente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que se encuentre bien de salud en compañía de su linda esposa e hijas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor Presidente, le cuento que dentro de poco cumpliré doce años. Cada día me hago una niña más responsable y me esfuerzo mucho en la escuela para poder lograr mi sueño, que es llegar a ser abogada. Aunque sé que para eso falta bastante, todavía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor Obama, Seguro que debe haber oído sobre el caso del joven asesino Jairo Ravelo. Él, es mi hermano y hace siete años que está preso. Aún no entiendo por qué enloqueció de ese modo ¿Acaso, los videojuegos pudieron cambiarlo así, como aseguran en la escuela? No tengo respuesta para esto, Señor Presidente. Los doctores dicen que mi hermano ya no vive en esta realidad. Al parecer, no recuerda nada de lo que hizo, con las justas me reconoce. Eso duele mucho. Dentro de poco cumplirá la mayoría de edad y será condenado como si hubiese cometido su crimen siendo adulto. Esto también es injusto, Señor presidente. Aunque lo más probable es que lo recluyan de por vida en un sanatorio &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustaría transmitirle una historia linda que me contaron acerca de un niño feliz que jugaba a la pelota contra las paredes de los vecinos, hacía ladrar a los perros del barrio y desesperarse a los viejos cascarrabias. Era un niño inquieto y preguntón en la escuela y con el bate un campeón. Yo era muy pequeña, entonces. No recuerdo nada de esto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más bien, tengo una imagen borrosa de un muchacho introvertido, alejado de la realidad. Babeando cuando hablaba, obsesionado por sus fantasías y dopado, a primera vista. Según me cuenta mi nueva mamá, mi hermanito estuvo ingiriendo durante cuatro años seguidos un medicamento que le hizo mucho mal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Está, Ud. enterado sobre esas drogas que están invadiendo las aulas para facilitarle el trabajo a los maestros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por momentos pienso, Señor Presidente, que mi hermanito fue dañado por un diagnostico apresurado. Mi mamá adoptiva tiene mucho miedo que me meta a opinar sobre esto. Ella cree que es difícil que se equivoquen en una escuela, sobre todo los médicos... Pero en el fondo, lo que teme es que comprometa mi futuro. A mí me da miedo, también. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si ese fuera el caso, Señor Obama, ¿los culpables deberían quedar impunes? ¿Cuántos niños más tendrán que alocarse, Señor Presidente? ¿Qué futuro le espera a otros niños inquietos, cuándo se descubra otra droga de la buena conducta? ¿Llegará el día en que el alboroto en la escuela sea historia? Mi mamá adoptiva dice que en su época, los niños movidos eran considerados inteligentes y que ahora es todo lo contrario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerde Sr. Obama, sus días de la escuela, cuando correteaba feliz junto con sus compañeros por los pasadizos de su plantel, disfrutando de su infancia, seguro de las buenas intenciones de sus profesores. Pienso que es así como debe sentirse un alumno cerca de sus maestros, para llegar a alcanzar las oportunidades que usted obtuvo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin otro particular, me despido deseándole el mejor de los mañanas para sus encantadoras hijas, de las que soy una gran admiradora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cordialmente, Carolina Sánchez Gutiérrez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-1625898405056887725?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/1625898405056887725/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/los-archivos-r.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/1625898405056887725'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/1625898405056887725'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/los-archivos-r.html' title='Los Archivos “R”'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-886027363713550393</id><published>2011-05-18T09:31:00.001-07:00</published><updated>2011-05-18T09:31:47.815-07:00</updated><title type='text'>Corazón de Papel</title><content type='html'>&amp;nbsp;Por: Eduardo Catalán &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparento ser fuerte pero me engaño...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intento resistir pero me engaño...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No encuentro a dónde ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tu sonrisa, tu piel suave, tus ganas de vivir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te lastimé, te hice sufrir... Te he defraudado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Compartimos el mismo lecho pero ya somos extraños...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tu sonrisa, tu piel suave y tus ganas de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo pasó factura y me he resignado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Invento un futuro pero me engaño... Te engaño. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corté tus alas y afilé mis garras...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te lastimé, te hice sufrir... Te he defraudado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando te digo que todo pasará, te engaño...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo pasó factura y me he resignado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tu sonrisa, tu piel suave y tus ganas de vivir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol me sofoca, la noche me atormenta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No encuentro a dónde ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te digo que todo pasará pero te engaño, me engaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Invento un futuro, intento resistir, te hago sufrir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y otra vez estamos aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tus manos delicadas, tus pies pequeños...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero somos extraños...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tu sonrisa, tu piel suave y tus ganas de vivir..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero somos extraños...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo pasó factura y me he resignado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Invento un futuro, afilo mis garras, te hago sufrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y otra vez aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparento ser fuerte pero mi corazón es de papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te he hecho sufrir... te he defraudado, corté tus alas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te engaño, me engaño y el tiempo inclemente pasó factura...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdón mi amor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corté tus alas, borré tu sonrisa, marqué tu frente...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todavía continuamos aquí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-886027363713550393?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/886027363713550393/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/corazon-de-papel.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/886027363713550393'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/886027363713550393'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/corazon-de-papel.html' title='Corazón de Papel'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-6165850360425139794</id><published>2011-05-18T09:28:00.001-07:00</published><updated>2011-05-18T09:28:49.102-07:00</updated><title type='text'>Íntimos, tú y yo...</title><content type='html'>Por: Eduardo Catalán&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seis lustros amándote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ceremonia ni contratos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Íntimamente, tú y yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin prole ni obligaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo tú y yo, amor ingenuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi pariente más cercano,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flor náutica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luchando cuerpo a cuerpo contra la adversidad,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anclamos en coral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ardieron cruces, mugió el viento,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sacudió el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sobresalimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A flote,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos tolerado, creído, errado,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sufrido, caído, levantado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y continuamos como la primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tocándonos, conociéndonos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo tú y yo, amándonos intimadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Remando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenemos grandes posesiones ni apuros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero cuando te beso soy millonario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi triunfo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La más grande ola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi valor más preciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espuma celeste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi testaferro, mi tesoro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi barca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu y yo estamos completos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando tardas, desfallezco;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesito tu presencia,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu risa, tus ganas de vivir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como pez,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me nutro de tu aliento y sólo un roce de&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu vello me llena de fibra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me antojo de ti, cada momento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y soy recompensado,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sirena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú y yo estamos completos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una exactitud cósmica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tangible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como cielo y mar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Íntimos, tú y yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Braceando infatigables&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-6165850360425139794?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/6165850360425139794/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/intimos-tu-y-yo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/6165850360425139794'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/6165850360425139794'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/intimos-tu-y-yo.html' title='Íntimos, tú y yo...'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-18992189244593770</id><published>2011-05-18T09:26:00.001-07:00</published><updated>2011-05-18T09:26:20.319-07:00</updated><title type='text'>Sostiene un plástico mugriento que golpea con un níquel y se sujeta el pantalón hecho jirones...</title><content type='html'>Por: Eduardo Catalán&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus nalgas escuálidas asoman entre los guiñapos. Está descalzo. Y su huella queda impresa granate en la acera a causa de un pie sangrante. Encima trae puesto una camiseta inmunda con una regia imagen sacra, que se refleja en los vidrios de cada automóvil detenido frente al semáforo. No tiene pelo. Su expresión es joven, pero trastornada. Los conductores se enfadan. Las monedas que le tiran son escasas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Anda trabaja, oye! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Deja la droga! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz del semáforo cambia, el tipo acelera con su pie malo. Otra vez recorre uno por uno los carros con su sonrisa desesperada. Un chofer acelera con la intención de asustarlo y lo saca del camino. Los demás, aseguran puertas y ventanas y continúan hablando por su celular con la mirada fija en el vacío. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mujer aparece del lado opuesto de la calle y se dirige decidida hacia él. Lleva una bolsa plástica. En el acto, el hombre hace contacto visual con ella y enrumba a su encuentro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una patrulla se detiene. Un par de policías lo obligan a inmovilizarse. El hombre intenta explicar lo que está a punto de sucederle y levanta el brazo haciendo el ademán de señalar a la mujer que se acerca. Pero uno de los oficiales reacciona rápido y con sorprendente práctica lo reduce de espaldas al piso sujetándolo fuertemente por las muñecas con una tira de plástico irrompible. La policía llegó antes que la mujer. Los trajo una denuncia hecha desde un celular. Un chofer ofendido por la exposición de tanta miseria ante sus hijos y en plena calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Yo pago mis impuestos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al verse perdido, el sujeto, empieza a vociferar. El oficial le pide que guarde silencio y, como el hombre continúa gritando con mayor desesperación, pide refuerzos. Ensordecedoras, al momento llegan un par de patrullas deslumbrantes y bloquean la avenida, haciendo más dramático el cuadro de lo que ya es con un hombre semidesnudo esposado de espaldas en medio de la berma a plena luz del día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer llega corriendo pero la policía no le permite acercarse. Ni quieren saber lo que tiene que decir. Está advertida: Si no mantiene diez pies de distancia tendrán que arrestarla. El tráfico se congestiona porque nadie quiere perderse ni un detalle. La policía hace su trabajo. Van y vienen de un patrullero a otro, intercambian papeles, hablan por la radio... Se lo llevan detenido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la siguiente luz la comitiva policial se detiene y - como algo que los conductores creen no haber visto -, bajan al sujeto y con las mismas arrancan en plena roja con las sirenas encendidas. El hombre se tira en la acera. Una sonrisa de felicidad se desborda de su rostro demacrado. El brillo de sus ojos se enciende. Satisfecho, besa la pulserita del hospital que hace un mes lo expulsó por falta de recursos y que ahora lo ha librado de la cárcel. De pronto, mira para todos lados. Otra vez se preocupa. En el acto se pone de pie y le saca lustre al brazalete de plástico. Se siente mejor. La luz cambia. Los carros se han detenido. El tipo comienza a pedir limosna con más ánimo mostrando su pulsera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que por fin ha logrado reunirse con la mujer. Allí está sentado. Medio oculto en un rincón comiendo con la mano de la bolsa que ella traía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-18992189244593770?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/18992189244593770/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/sostiene-un-plastico-mugriento-que.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/18992189244593770'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/18992189244593770'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/sostiene-un-plastico-mugriento-que.html' title='Sostiene un plástico mugriento que golpea con un níquel y se sujeta el pantalón hecho jirones...'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-4076229323777504607</id><published>2011-05-18T09:23:00.001-07:00</published><updated>2011-05-18T09:23:41.100-07:00</updated><title type='text'>EL PRÓXIMO ABRAZO, APRIETE FUERTE, POR FAVOR...</title><content type='html'>Por: Eduardo Catalán&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta Patricia bajó del avión con su modesto equipaje y reventando de esperanzas ¡Por fin en Miami! “Todas las que tuve que pasar para conseguir la visa de turista... ¡Ya llegué!”. Era la primera vez que viajaba fuera y no pensaba volver. Era un hecho. En su libretita verde tenía de todo: el número de su amiga del colegio, del chico de su barrio, el de la señora del trabajo... ¡Ahora le tocaba a ella!... Sentía que el corazón le iba a explotar... En su cabeza resonaban los consejos que su hermana, en traguitos, le dio la noche anterior. “Vas a ver que un gringo se va a enamorar de ti al toque...”. Pero a ella no le gustaban mucho los gringos... “¿Qué tendríamos en común?...”. Además, ella no venía a buscar un marido sino a trabajar. No es por nada pero a ella jamás le faltó un enamorado... La chata era fachosa... Pero por ahora quería concentrarse en buscar chamba... Así que caminó derechito al teléfono público para llamar a su amiga y empezar una vida nueva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Uf!... ¡Qué calor! Le encantaba el sol y se bronceaba negrísima con su tanga roja que le duró como tres veranos. Era bajita y curvilínea y no había chico que no volteara al verla pasar. Tenía el cabello castaño oscuro que se teñía un par de tonos más claro una vez al mes. “Ay, amiga, el cabello claro te favorece montón...”, le decía Periquito, el de la peluquería del barrio, antes de vaciarle encima un frasco de decolorante. Cada semana se metía en el cine aunque sea para ver una mala película con tal de darse una vuelta con sus amigas o con su enamorado... “Lo malo era que ganaba una miseria, pues...” Su papá era relojero y su mamá había muerto un año atrás arrollada por un microbús justo en la esquina de su casa. El horrible accidente conmocionó a todo el barrio justo cuando estaban a punto de perder el tallercito que tenían frente al mercado. Su hermana mayor se quedó a cargo de la casa pero, como tenía que alimentar una escalerilla de mataperros en pañales, la plata ya no alcanzaba para nada. El papá de los niños brillaba por su ausencia porque se había conseguido otro compromiso. Se aparecía sólo para los cumpleaños y se iba con las mismas después de dejarles una propina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas unas semanas antes del viaje, un despido masivo dejó a su hermana sin empleo. Ahí sí que empeoraron las cosas... “Tengo un montón de razones para irme...Te juro papito que ni bien llegue me consigo un trabajo y al toque te estoy mandando platita... Ya vas a ver... No te preocupes, viejito... En un año vengo de visita... Y de repente nos vamos todos...”, le dijo al despedirse en el aeropuerto. Como Marta Patricia no quiso ponerse sentimental, todavía se despierta arrepentida de no haberlo apretado un poco más... Después de darle sólo tres meses de entrada y de rebuscarle de rabo a cabo toda la maleta, no le dejaron pasar la bolsita de chancapiedra que su papá le puso en el bolso de mano. Afuera la esperaba su amiga y chorreaditas de sudor, igualito a cuando jugaban voleibol en el patio del colegio, se dieron un fuerte abrazo y lloraron de alegría.... Pero se separaron rapidito y de un susto cuando el esposo, aburrido, les pitó el claxon de la camioneta. Los primeros tres meses se la pasó cuidando a un par de niñas caprichosas que se divertían echándole la culpa de todo y la acusaban con su papá. El gringo se creía todo lo que decían sus querubines “Pourque en esta país lous niñous nou mienten” y las antipáticas le sacaban la lengua y se burlaban de ella cuando le racionaban hasta el papel higiénico. Marta Patricia no tenía privacidad ni para llorar porque dormía acostada en el piso en un colchón delgadito que tiraba junto a las camas de las niñas. Y toda la noche estaba pendiente atendiendo sus necesidades. Pero tampoco podía dormir porque se la pasaba pensando si su familia tendría para comer. Se levantaba adolorida y agotada. Casi no comía para no molestar y se puso flaquísima la pobre chata. A solas en Bayside, Marta Patricia le contó a su amiga la difícil situación económica por la que pasaba su familia y la necesidad que tenía de percibir un ingreso. A escondidas del marido, la amiga, le prestó su Social Secuirity y se consiguió un trabajito bañando perros en una veterinaria cercana. El gringo la odió a muerte porque tuvo que pagarle otra vez a la antigua niñera. Por eso empezó a cobrarle por el cuarto, o mejor dicho, por el piso del cuarto... La chica se levantaba al amanecer y regresaba muerta de cansancio ya bien entrada la noche. Para no tener que caminar como veinticinco cuadras de ida y de vuelta, se compró una bicicleta de segunda mano en un Garage Sale y con ella se transportaba por toda la ciudad. Las noticias que recibió de Perú eran desgarradoras. Casi al mes de su partida, su papá perdió el negocio porque agarró la plata de una letra que tenía que pagar para alimentar a los chicos y, para colmo, a la hermana le habían diagnosticado Diabetes... Necesitaban plata urgente... Marta Patricia, los tranquilizó porque ya tenía trabajo... “No se preocupen que todo se va a arreglar. Ya van a ver...” En aquél entonces tenía que manejar hasta la Calle Ocho para mandarle dinero a su gente. Sin contener las lágrimas pedaleaba de regreso con ganas de que fuera mañana para irse rapidito a trabajar... Una noche su amiga la recibió con una cara de a metro ¿Cómo era posible? ¿Se creía que su casa era un hotel? ”¡Te me vas ahorita mismo! ¿Crees que no puedo denunciarte a migraciones?... ¿Ah?... ¡Ratera!... ¿Adónde están todos los ganchitos de pelo de las niñas?... ¿Y las otras cosas? ¿Crees que no me doy cuenta que se los mandas esos muertos de hambre de Lima?... ¿Ah?... ¡Mis hijas no mienten, te he dicho! Y la puso con sus maletas de patitas en la calle. Previa registrada, por supuesto. El gringo no despegó la vista de su periódico ni dejó de comer sus Tostitos con salsa. Más tarde recordó que la niñera no le dio cara y que se escabulló con el rabo de paja. Marta Patricia jamás supo qué se les perdió. Caminó por horas como un alma en pena. Dejó de llorar y sacó su libretita verde. Llamó a su amigo del barrio y la acomodó en su garaje. Pero el chico estaba casado y la mujer se puso celosa. Así que al poco tiempo se tuvo que ir. Rodó un par años como una gitana y compartió el techo con mucha gente. Se dedicó a la limpieza, a cocinar, a cuidar ancianos. Pero no lograba ser constante con sus envíos de dinero a Lima. Pasó un buen tiempo hasta que pudo encontrar un trabajo fijo, comprar un carro y alquilar un departamento. La muerte de su papá la agarró de sorpresa. Hasta ahora lamenta no haber podido pasar esos últimos años con él ¡Ni siquiera sabe dónde está enterrado! Cuánto le pesa no haber apretado un poco más fuerte a su pobre viejo, que se murió esperándola. Compró a crédito algunos muebles, artefactos, ropa y montones de regalos para mandar a Lima... ¡Compró y compró! Terminó comprándose un perro para tener con quién hablar... ¡Quería recuperar el tiempo perdido! Los sobrinos habían crecido y sabían pedir aunque ni siquiera se acordaban bien de ella. Marta Patricia se desvivía por mandarles sus gustos y las mejores marcas. Trabajaba como una hormiga para pagarles los estudios, los uniformes, las pensiones y lo demás... ¡Lo pagó todo! No tenía tiempo ni para buscarse un novio... Cuando la hermana falleció mandó por los tres adolescentes que le sacaron el jugo durante años y hoy andan en las discotecas despilfarrando lo que ganan... Ella todavía quiere hacer algo con su vida. pero no sabe qué... Todavía se siente fuerte, a prueba de bombas.... “Me parece que fue ayer cuando llegué ...” se dijo el otro día que regresó cansada del trabajo. Mientras lavaba su uniforme y se preparaba la cena recordó que hacía quince años que no iba al cine y que no tenía una verdadera amistad... Que jamás volvió a tener un mes de vacaciones... Tampoco sabría qué hacer con ellas... No se había vuelto a broncear en la playa. Que no había subido un cerro y que no había gritado de felicidad... “¡Si que no he hecho nada!... Sólo ir y venir del trabajo al supermercado...”. El día que sus sobrinos cumplen años recogen sus regalos y se largan con las mismas ¡Ni le hablan!... En su casa ya no hay nada divertido... “¡Ah! Pero qué bueno fue esperarlos... Junté para sus pasajes, les compré todo nuevo, los puse a la moda... ¡No podrán quejarse!...”, Marta Patricia no sabe qué hacer con su vida... Ya no tiene crédito... Los estudios de los chicos la dejaron endeudada hasta el cuello... Pero ha empezado a ahorrar nuevamente. Quiere regresar al Perú... Necesita un chequeo médico y arreglarse los dientes... Tal vez hasta jalarse las arruguitas... A ver si se quita esa expresión de fracaso que cada mañana intenta disimular con montones de cosméticos... Por eso no quiere irse sin plata... ¿Qué va ha hacer con sus cosas? ¿Dónde va ha meter todo lo que ha comprado?... Se resignó a regresarse sin nada... ¡Total! ¿Ya no tuvo de todo?... Todavía le palpita fuerte el corazón cuando piensa en el futuro. Pero Marta Patricia no cree que es demasiado tarde para nada y ha jurado tomar aquél avión de regreso pase lo que pase.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-4076229323777504607?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/4076229323777504607/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/el-proximo-abrazo-apriete-fuerte-por.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/4076229323777504607'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/4076229323777504607'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2011/05/el-proximo-abrazo-apriete-fuerte-por.html' title='EL PRÓXIMO ABRAZO, APRIETE FUERTE, POR FAVOR...'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-5077663115673042830</id><published>2009-11-11T10:01:00.000-08:00</published><updated>2011-04-18T05:19:33.823-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='desesperanza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='drogas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alcohol'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociopatias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adicciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='delincuencia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pasta basica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cocaina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='paco'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anomia social'/><title type='text'>Paraíso de los Suicidas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: Courier New;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: Courier New;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Una gobierno militar de corte socialista causa un impacto traumático en la clase media, sacudiendo la vida de los más jóvenes. Ante la incapacidad –luego de las expropiaciones- del régimen de facto para ejecutar reformas efectivas, nuevamente surge la polarización, agravada por los patrones de conducta que el autoritarismo reproduce en los roles sociales y familiares. Los sucesivos gobiernos democráticos - empecinados en el desagravio-, de una forma condescendiente pretenden restaurar el viejo orden desencadenando la crisis socioeconómica, la insurgencia y la anomia social...&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Paraíso de los Suicidas,INDECOPIPERU 00816-2007&lt;/strong&gt; &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;recorre el submundo de la delincuencia y las drogas en una dimensión donde la &lt;strong&gt;anomia social&lt;/strong&gt; ha impuesto la ley del más astuto y donde el abuso de la cocaína y del alcohol forman parte de la tradición familiar. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Paraíso de los Suicidas&lt;/strong&gt; se engendra en las mentes autodestructivas de una generación de muchachos de clase media, víctimas de la &lt;strong&gt;anomia social&lt;/strong&gt;. Es la voz que clama auxilio desde una dimensión oscura, dónde la depresión ha seducido a sus moradores al abuso de alcohol y sustancias prohibidas. Nos arrastra hasta un espacio dónde la pérdida de valores y la carencia de ideales ha socavado irremediablemente los cimientos tradicionales. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Tres muchachos dejan de trabajar en una distribuidora de productos farmacéuticos. Lalo, ingresa a la universidad con la esperanza de obtener una gratificación de tipo intelectual y debe enfrentarse con los graves problemas económicos que surgen de la informalidad y de una institución universitaria minada por la violencia estructural. Como resultado de una de sus tantas aventuras de juerga, Betto y Juan Carlos son despedidos deshonrosamente y se sumergen en el mundo de las drogas. Uno de ellos sucumbe en el abismo y lo pierde todo y, el otro, se dedica al narcotráfico y se vincula con las altas esferas del poder político y militar. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Alrededor de la trama principal orbitan una serie de relatos cortos y anécdotas, que contribuyen a enriquecer el fondo. Estas estampas, así como el constante bombardeo de los medios y hasta el ruido de las calles, interrumpen de forma armoniosa sin crear confusión. Es más, el autor ha considerado contar la novela en relatos cortos para que puedan leerse en forma aislada de principio a fin, sin que ello nos desvíe de la trama principal. El libro bien podría también empezar a leerse por la mitad. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Eduardo Catalán es periodista y actualmente reside en la ciudad de Miami, donde acaba de concluir su segunda novela “La cola del Diablo”. Ver más en Una entrevista personal http://www.whohub.com/eduardocatalan&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-5077663115673042830?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/5077663115673042830/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2009/11/paraiso-de-los-suicidas-00816-2007.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/5077663115673042830'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/5077663115673042830'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2009/11/paraiso-de-los-suicidas-00816-2007.html' title='Paraíso de los Suicidas'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-7002575048600955998</id><published>2009-10-18T11:48:00.000-07:00</published><updated>2009-10-18T11:48:44.821-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amistad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='desesperanza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miami'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trabjo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='inmigrantes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='oprtunidades'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='delincuencia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lealtad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anomia social'/><title type='text'>Un sueño americano</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Anoche recibimos la visita de mi suegra y mis cuñadas. Mi sobrina la menor nos deleitó con sus ocurrencias y travesuras. Mi esposa disfrutó hasta tarde conversando con todas hasta que la bebe, muerta de sueño se aburrió de tanta cháchara obligándolas a despedirse. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Como cada noche, antes de acostarnos tomamos un café con leche y algunos bocadillos. Prendimos la tele y revisamos varios canales, pero el sueño nos vencía. Entonces, decidimos apagarla y ponernos a dormir. Afuera silbaba el viento y los golpes que daba la puerta del jardín contra la cerca me forzaron a salir a asegurarla. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Cuando regresé mi esposa dormía profundamente. Me acosté a su lado para unirme junto a ella con Morfeo, pero el viento seguía moviendo afuera cosas y me levanté otra vez para asegurarme por si algún merodeador rondaba cerca.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Comprobando que me encontraba seguro regresé a la cama. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Intenté dormir pensando en mi gorra kaki que todo el día había buscado sin éxito. Repasaba mentalmente todos los lugares por donde creía haberla visto la última vez. De súbito, un ruido en la puerta de calle me sacó de un salto de la cama.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Se trataba de un hombre que había logrado introducir medio cuerpo por una rendija y que, al parecer, pretendía entregar una mercadería que nosotros, según dijo, habíamos solicitado.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Le dije que nunca habíamos ordenado algo y que esas no eran horas de entregar nada, además. El hombre sonreía insistiendo en lo mismo mientras me mostraba una guía de remisión en donde sólo pude leer una palabra: Oklahoma.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;El tipo vestía una camiseta amarilla con letras azules grabadas en el pecho, pero no pude distinguir lo que decían. De pronto, noté que ya había logrado meter algunas cajas por la ranura estrecha por donde asomaba el torso. Indignado lo amenacé con llamar a la policía de inmediato sino desistía de su locura. Dicho esto, el tipo se echó a reír y en el acto, no sé cómo lograron entrar más sujetos uniformados como él y que, ignorándome, empezaron a colocar cantidades de cajas por toda la sala.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Yo insistía con llamar a la policía, pero o no me escuchaban o lo que decía les era indiferente. Para entonces, mi esposa se había levantado con tanto alboroto. Ella,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;feliz, admitió haber pedido todo eso por catálogo y empezó a chequear una por una junto con el hombre cada caja. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;La gente que estaba con él empezó a multiplicarse y ha recorrer con desfachatez cada rincón de la casa. Entre el grupo había varias mujeres que propusieron celebrar en parejas descorchando una botella de vino. Yo estaba indignado. Pero mi esposa sonreía feliz abriendo las cajas que chequeaba junto con el tipo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Se trataba de un montón de muñequitos. Miniaturas baratas de fabricación china que curiosamente vestían coloridas túnicas con las banderas de países latinoamericanos. Había cantidades de ellos. Dejé a mi esposa en esa tarea tan absurda y fui a la habitación donde parte del grupo vestido de amarillo veía televisión recostados en la cama. Pero continuaban ignorándome. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Cuando regresé a la sala se había armado una fiesta a la que se habían unido mis cuñadas también y un montón de parientes y amigos que no veía hace tiempo. Una mezcla variopinta de personas: travestís, negros, andinos... Que bailaban con los muñequitos al ritmo de una música que no lograba oír con claridad.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;De un grito le pedí a una de mis cuñadas que llamase de inmediato a la policía. Como por arte de magia, cuando ésta empezó a digitar los números del 911 los sujetos de amarillo, comenzaron un por uno a desfilar en silencio hacia la calle. Uno de ellos, con barba y lentes pequeños arrojó sobre la mesa del comedor mi billetera con todo su contenido intacto. La música cesó y toda esa extraña concurrencia enmudeció palideciendo. Afuera, el viento soplaba con fuerza moviendo objetos y golpeando puertas con violencia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Así estábamos mirándonos unos a otros hasta que el aullido de las sirenas de los carros patrulleros aproximándose obligó a todos a esconderse por los rincones de la casa. Los pequeños muñequitos eran demasiados para pasar desapercibidos y se atropellaban unos con otros despavoridos buscando un escondite. De pronto, un silencio sepulcral heló la sangre a todos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;En el acto un proyectil incendiario atravesó uno de los vidrios de la ventana seguido por otros más y el fuego empezó a consumir todo. Las cortinas, los muebles, los adornos empezaron a arder. Cuando me asomé por la ventana había tres cruces encendidas clavadas en el pasto y los hombres de amarillo junto con la policía lanzaban los proyectiles incendiarios profiriendo improperios y consignas racistas. Los muñequitos perecían entre las llamas derritiendo su plástico barato por todos lados. Y los demás nos asfixiábamos entre el humo y el fuego.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;De pronto desperté agitado y empapado de sudor. En el acto, me aseguré comprobando&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;que mi mujer dormía plácidamente a mi lado y que todo había sido un sueño ¡Terrible! Por supuesto, pero finalmente un sueño. Intenté dormir nuevamente, pero la sensación angustiante que había dejado aquella pesadilla en mi pecho me sacó de la cama con la necesidad de escribirlo de inmediato. No suelo recordar nunca lo que sueño, pero éste creo que no voy a olvidarlo jamás. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Mientras pasaba café y encendía mi ordenador, una extraña huella enlodada en la sala llamó mi atención. Me disponía a revisarla cuando explotó ensordecedora la alarma del auto del vecino. La sensación angustiante con la que me había despertado regresó de pronto. Me asomé a la ventana temblando. Mi vecino intentaba apagar&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;la alarma de su auto mientras llamaba a la policía reportando un robo seguramente. El auto con las puertas abiertas, tenía un vidrio roto en una de las ventanas laterales. Al momento, un par de carros patrulleros hicieron su aparición.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Las luces rojas y azules penetrando en mi salón, me intimidaron y cerré las cortinas. En el acto, me ocupé en lo mío.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-7002575048600955998?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/7002575048600955998/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2009/10/un-sueno-americano.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/7002575048600955998'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/7002575048600955998'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2009/10/un-sueno-americano.html' title='Un sueño americano'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-2486811050885279740</id><published>2009-10-03T10:35:00.000-07:00</published><updated>2009-10-03T10:35:09.671-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='desesperanza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alcohol'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='muerte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociopatias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adicciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='delincuencia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pasta basica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='paco'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anomia social'/><title type='text'>Crónicas desde el Frenopático</title><content type='html'>&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Habían pasado un par de años, pero las calles continuaban tal cual las dejé al irme. La panadería, la bodega, el quiosco de periódicos, la lavandería... Todo seguía intacto. Los chiquillos de la esquina habían crecido, algunos perfilaban bigotes y a otros les había cambiado la voz. Pero yo, todavía parecía un&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;niño.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Al juzgar, habían dejado atrás las bolitas, las cometas y el trompo. Ahora compartían cigarrillos y se corrían a escondidas la botella de guinda. Conforme me acercaba a la esquina, las diferencias entre ellos y yo resaltaban con mayor claridad.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Los cabellos largos, los zapatos de tacón y los pantalones acampanados, daban a sus figuras alargadas un aire de modernidad. Contrastando de una forma exagerada con mi atuendo de seminarista.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Nadie había ido a recogerme y tuve&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;que caminar cargando al hombro, mi viejo maletín azul que me había acompañado durante toda la primaria. Hasta entonces, nunca me había preocupado por mi apariencia física. Era gordito, cabellos cortos con gruesos lentes de carey y todavía usaba aquellos pantalones de casimir pasados de moda de cuando me fui. Mis zapatos domingueros, se habían deformado y mi camisa blanca del uniforme con las barbas del cuello enruladas empezaron a avergonzarme.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Hola cura!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Su bendición padrecito!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Regálanos una hostia, santurrón!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Me sentí humillado, deseando que ese par de años que había estado en el aspirantado salesiano nunca hubiesen existido. Me arrepentí de haber estado ausente, de haberme alejado del barrio, de perderme de tantas aventuras y de desconocer toda esa jerigonza que manejaban y que los hacía parecer tan autosuficientes. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Uno de los mayores me arrancho el maletín y se lo pasó a otro del grupo que, abrió en el acto, desparramando mis ridículas pertenencias. Mis medias y ropa interior -bordadas con mis iniciales - rodaron por el piso. Lo peor fue cuando uno de ellos encontró mi libro de oraciones y mi colección de estampitas de los santos que tanto admiraba. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Cura! ¡Cura! &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Mariconcito!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Dale un trago al santurrón!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Sí! ¡Que se haga hombre!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;En mi vida había bebido alcohol, el primer trago incendió mi garganta, pasó quemando hasta el estómago y lo devolví en el acto, junto con el último desayuno que tomé con mis hermanos salesianos. Mientras recogía mis pertenencias, no fui capaz de contener el llanto,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;cosa que atizó más la burla de todos. Mi cabeza explotaba, me sudaban las manos, todo era confuso. Allí mismo me arrepentí de haber dejado el seminario, extrañé a mis compañeros que, tan gentiles, habían grabado sus firmas en esa tarjeta de despedida, que ahora flotaba en un charco inmundo.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;No estaba preparado para un recibimiento como aquel.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;2&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;El año que ingresé al seminario el golpe militar sacudió la insegura economía de mi hogar. Mi padre, entonces se dedicaba al negocio de la importación de artefactos electrodomésticos y lo perdió todo de la noche a la mañana. El toque de queda, los soldados paseándose en tanquetas por las calles y los comunicados oficiales -que transmitían cada nada por la tele-, creaban una atmósfera desoladora en el ambiente presagiado un futuro nefasto. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Los planes que mi madre tenía entonces quedaron truncos. Comprar la casa de sus sueños en otro barrio para dejar el departamentito del edificio en el que vivíamos, trasladarme a un mejor colegio que el parroquial de Magdalena, reemplazar los cansados muebles de la sala... Sus modestos sueños de ama de casa se destruyeron para siempre. Para colmo, volvió a quedar embarazada.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;El terremoto y el aluvión que arrasó Ranrahirca, se añadieron trágicamente al desánimo. Hubo que cambiar a mis hermanas al colegio nuevo que las monjas de Santa María Eufrasia inauguraron entonces en Monterrico, debido a los daños ocurridos en el inmueble. Las nuevas pensiones del colegio, la movilidad escolar y todos los demás gastos que implicaron el traslado, asfixiaron peor nuestra economía. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Mi madre despidió a la empleada y nunca más le abrió a Goldenberg,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;el judío que tocaba insistente la puerta cobrando las camisas importadas que usaba mi padre. Lo mismo fue con el dueño de la zapatería y las cuentas de la bodega y la farmacia. Cada golpe de puerta nos angustiaba estremeciéndonos de pánico. Esta sucesión de eventos agrietó la frente de mi madre, opacando&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;para siempre el brillo de sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Mi padre no se despegaba de la radio esperando oír la deposición del gobierno de facto. O alguna otra noticia que devolviera esperanzas a nuestra trágica realidad.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;3&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Aquellas vacaciones, no salí ni a la puerta. Cuando mi madre me mandaba a comprar a la bodega, los chiquillos de la esquina me acorralaban y me quitaban la plata y se compraban cigarrillos. Regresaba llorando a casa y mi madre me castigaba por ser tan zonzo. Mi vida se convirtió en un infierno. Extrañaba a mis compañeros del seminario y todos esos momentos infantiles que antes me parecieron tan ingenuos. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Cuando mi hermana mayor cumplió quince años, mi padre le hizo una gran fiesta con luces psicodélicas. Todos los chiquillos del barrio asistieron y esa noche me trataron como a uno más de ellos, me ensañaron a bailar rock lento, me dieron licor y por primera vez fumé marihuana. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;El siguiente periodo escolar me matricularon en el colegio donde estudiaban todos los chiquillos del barrio. Moría por que mi cabello crezca. Pero sólo era cuestión de tiempo.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Insistí para que me compraran&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;zapatos de tacón y pantalones de uniforme con campana. Mi padre nunca me dijo no a nada.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Y, poco a poco, me fui pareciendo a los demás. Dejé de rezar antes de acostarme y&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;todo mi material religioso lo&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;tiré a la basura. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Antes de entrar a clases los chiquillos compraban licor y tomábamos a pico escondidos detrás de las tribunas que habían en el patio de recreo. Pero el trago me caía re mal. Y&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;cuando vomité sobre el pupitre del profesor Zárate, me expulsaron deshonrosamente. Reprobé aquel año. Entonces, todas las mamás de los chiquillos del barrio me declararon mala influencia, y les prohibieron a todos juntarse conmigo. Para colmo, los desleales les hicieron caso.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;No me importó. Yo había hecho mis propias amistades con la gente achorada de los callejones y esto me alejó definitivamente de todos. Corroborando la&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;mala&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;fama que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;había adquirido. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Cuando las chicas del barrio hacían sus fiestas, me aparecía con todos esos malandrines y, por supuesto, que nos expulsaban en el acto. Mi cabello exageradamente largo y mis pantalones arrastrando por los suelos reforzaban todo aquello que ahora, con justa razón, hablaban tanto de mí.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;4&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Mi padre hizo nuevas amistades con un grupo de militares que lo colocaron de gerente en una conocida distribuidora de abarrotes y licores. Y cuando conoció a otra señora, dejó sola a mi madre con todos mis hermanos. Esto hizo que ella se deprimiera tanto que, ya ni se aseaba ni tampoco recogía el desorden de la casa. Nunca más le abrimos la puerta a nadie y yo, me inicié en la venta de la nueva la nueva droga que los militares pusieron de moda. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;La pasta básica de cocaína fue la perdición y todos los chiquillos del barrio le entraron poco a poco. A mi madre ni le importó que la vendiera en la casa y cuando mi padre dejó de pasarnos la remesa, empezamos a vivir de eso.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;La policía llegaba cada nada, pero mi madre les daba plata y nos dejaban tranquilos un tiempo. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText2" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Empecé a consumir la droga desmedidamente.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Hasta mi madre también lo hizo y cuando me llevaron preso, se quedó sola a cargo del negocio. Luego de un año me soltaron pero, ella, ya no dejó que entrara más a la casa y me quedé vagando por los barrancos del malecón. Seguía vendiendo, pero consumía todo lo que ganaba y nunca fue suficiente. Me dediqué a robar y la noche que le vacié la casa a mi madre, le di tal empujón que se rompió la cadera. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Ella también siguió vendiendo para&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;subsistir. Mis hermanas cayeron en lo mismo y cuando les faltaba la plata se prostituían junto con ella. Los vecinos las denunciaron y el dueño del departamento las echó a la calle y todas se fueron a vivir a un corralón cerca de la rotonda, justo detrás del bar donde paraban los viciosos del barrio. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;5&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Una década no es mucho tiempo cuando se vive alejado de la realidad, durmiendo en las calles, mendigando y robando para subsistir. La ciudad crecía mientras la vida pública recobraba la tranquilidad que prometían los gobiernos democráticos. Nunca supe más de mis hermanas. A veces, escuchaba hablar de mi hermano menor, pero éramos extraños. Mi madre se convirtió en una de las primeras víctimas del SIDA en el barrio. Un día apareció muerta cerca del malecón. Me enteré de ello cuando recogí un periódico inmundo para cubrirme. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Entonces, todos los recuerdos de la infancia regresaron a mi mente convirtiéndose en un tormento vil de culpa. La realidad empezó a&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;confundírseme con el delirio. Comencé a verla y a hablar con ella en cualquier sitio. Los transeúntes se me alejaban,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;mi semblante apestado inspiraba temor evidenciando mi locura. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Una madrugada la culpa superó mi desgracia y decidí arrojarme al vacío. No tengo recuerdos de entonces. Cuando desperté en una cama clínica del frenopático, sujetado&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;por unas correas gruesas ni sabía quien era. No reconocí a mi padre. Era un señor que me visitaba con frecuencia y les dejaba propina a las enfermeras para que me cuiden.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;No puedo precisar cuanto tiempo estuve así. Pero un día, regresaron todos los recuerdos y la pesadilla de haber arruinado mi vida y la de mis seres queridos, se convirtió en la peor de mis condenas. Llevo recluido doce años en este manicomio. Y a pesar que hace mucho me dieron de alta, seria incapaz de sobrevivir fuera de él.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;De vez en cuando hablo con mi padre. Está viejito y se ha quedado solo. Su mujer se fue con otro y me tiene sólo&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;a mí. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;A muchos de los chiquillos del barrio, ahora hombres, poco a poco los he visto desfilar también por aquí. A veces, conversamos. A los que nunca más he vuelto a ver, están muertos o cumpliendo condenas por consumo y tráfico de drogas. Lo único que puedo decir es que pertenezco a una generación maldita de drogadictos y de locos. Víctimas de las drogas. Una generación quemada cuya trayectoria por esta vida no ha significado nada. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Solo, abandonado a mi perra suerte, espero quedarme dormido para siempre, sobre este catre mugriento y que ahora es mi única pertenencia. Espero que no exista otra vida. No la resistiría. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-2486811050885279740?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/2486811050885279740/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2009/10/cronicas-desde-el-frenopatico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/2486811050885279740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/2486811050885279740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2009/10/cronicas-desde-el-frenopatico.html' title='Crónicas desde el Frenopático'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-9176199462271323211</id><published>2009-10-03T10:30:00.000-07:00</published><updated>2009-10-03T10:30:59.309-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='desesperanza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='drogas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miami'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociopatias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='religion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adicciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='delincuencia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cocaina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anomia social'/><title type='text'>El infierno de Candela</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Candela Costa despertó de un sobresalto. Las manos le sudaban, sus dientes castañeaban, el corazón le explotaba.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Mierda! – exclamó aliviada.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Por suerte habían pasado aquellos días angustiantes cuando dormía en la calle y no tenía futuro. Aliviada, corrió a encender la radio y la voz del pastor Ezequiel le recordó su presente. Ahora era alguien. Un ser humano nuevo repleto de gracia. Además, tenía entradas para ve a U2.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Se sintió feliz, realizada.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Gracias Cristo! ¡Gracias Jesús!- vociferó a todo pulmón espantando al gato.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Había deseado tanto ver a Bono y la misericordia divina respondió pronto – como cada vez que pedía algo-, desde que había encontrado la luz. Uno de los cientos de miembros de su iglesia se las había cedido humildemente, a cambio de sus oraciones porque era sabido por la mayoría que, Jesús le escuchaba primero a ella que a nadie. Así había renovado su ropero con lo último de Banana Republic y con las marcas preferidas de zapatos que ella, por su bondad y entrega al señor merecía.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Alabado, misericordioso! ¡Eterno, por siempre! – profirió despertando a los vecinos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Todo lo que ahora era se lo debía al Pastor Ezequiel. A ese hombre de dios, cuya fe y entrega lo había colocado en la arista principal de la iglesia de los verdaderos hermanos de Cristo. La única religión auténtica y mayor comunidad de feligreses de la ciudad. No en vano, el hombre, había recibido tantas bendiciones. Un buen número de autos, un canal de TV, una cadena de radio y decenas de inmuebles donde había colocado a sus parientes cercanos y a sus incontables vástagos, fruto del amor que compartía con las innumerables devotas que se le ofrecían siendo aún vírgenes.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Hacía un par de años que Candela había dejado las drogas mayores. Desde aquel día que el pastor Ezequiel la sacó de la cárcel, donde cumplía una condena por consumo y tráfico de heroína, cocaína y éxtasis. Entonces, todo había empezado como un juego. Uno peligroso destinado a seducir a sus amantes, muchachas menores de edad a las que enviciaba y luego desechaba a su suerte. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Una visita que le hizo el pastor Ezequiel en prisión la había regenerado. Al extremo, de llegar al convencimiento que sus naturales apetitos por su mismo sexo&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;no eran más que las tendencias diabólicas de la vida disoluta a la que antes se había dedicado. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Alabado, Eterno! ¡Tuyo es el poder! ¡ Señor, soy tu esclava! –gritando emocionada salió de&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;prisión. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Era costumbre del pastor Ezequiel recorrer las cárceles de mujeres ofreciendo libertad, a cambio de que las muchachas – por supuesto que elegidas por su apariencia física- se adhirieran a su iglesia bajo la promesa de su conversión y participación activa reclutando jóvenes feligreses. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Candela, todavía era una muchacha guapa. No había perdido su talento seductor, que antes encandilaba a las jovencitas y que ahora explotaba para convencer a cientos de muchachos y hombres mayores, para el recaudo de limosna. Su antigua experiencia como delincuente juvenil, le garantizaba un éxito sin precedentes.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Alabado, Misericordioso! ¡Tú, el sempiterno! – exclamaba complacido el pastor Ezequiel, de su buen ojo con Candela.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Candela fue escalando de una manera sorprendente dentro de la jerarquía de la Iglesia. Llegando, en poco tiempo, a ser una joven ministra con mucha influencia entre los numerosos devotos que concurrían a su recinto en busca de todos los bienes materiales con que dios la premiaba a ella.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Con Candela, el pastor Ezequiel descubrió&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;una mina de oro. Cuya mente delincuencial ideaba cientos de artificios para recolectar cada día mayores fondos. Sus inescrupulosos proyectos le permitieron recorrer muchos países vecinos, dónde su presencia prometía aliviar el dolor, la pobreza y el abandono en la que se encontraba tanta gente humilde &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Misericordia, Cristo Salvador! ¡Sólo tú eres capaz de salvarnos!- profería Candela con fanatismo, mientras los incautos financiaban sus viajes repetidamente. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Candela compró ropa, casas, carros y se hizo de numerosa servidumbre. Hasta que una mañana, el señor le habló en sueños encomendándole la fundación de una nueva iglesia. Decidió hacerle caso, como una sierva incondicional de Cristo. Empezó construyendo un presuntuoso local y a difamar al pastor Ezequiel con la intención de quitarle feligreses.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;La ira del pastor Ezequiel se diseminó a través de sus medios de comunicación. Sin embargo, no pudo desmentir toda la inmundicia que Candela le sabía. Porque, además, ella era también otra de sus víctimas de su abuso sexual.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Ilumíname, misericordioso! ¡Sálvame, todo poderoso!&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Al parecer, el pastor Ezequiel fue escuchado. Y en uno de sus recorridos por las cárceles se encontró con otra joven, a&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;la que prometió salvación eterna a cambio de sus servicios. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Una noche -mientras Candela se revolvía entre sus proyectos manipuladores-, se topó con la muchacha. Su carne débil fue presa fácil. No pudo resistirse a los encantos seductores de la jovencita, como tampoco, a las bolsas de heroína que ésta llevaba en la cartera. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Sálvame, Cristo! ¡Hazme fuerte otra vez!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Pero todo fue en vano. Candela recayó con más fuerza que antes en sus vicios antiguos. Por la droga, lo vendió todo. Estafó a sus fieles y la gente le perdió la confianza. Deambulaba pidiendo limosna por los alrededores de la iglesia del pastor Ezequiel. Pero, éste, advertía a todos desde su púlpito su peligrosa facha criminal por las esquinas. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Nadie más ha vuelto a hablar de Candela. Dicen que está irreconocible, viviendo de la prostitución debajo del puente. Otros, aseguran haberla visto muerta. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText2" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Pero el único que sabe su paradero real es el pastor Ezequiel. Que se ha asegurado de que vuelva a ese recinto maldito de donde un día la sacó con la promesa de un mundo mejor.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Alabado, salvador! ¡Alabado seas por siempre! – exclama el pastor Ezequiel con la plena seguridad que Candela,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;jamás saldrá de la cárcel.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-9176199462271323211?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/9176199462271323211/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2009/10/el-infierno-de-candela.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/9176199462271323211'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/9176199462271323211'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2009/10/el-infierno-de-candela.html' title='El infierno de Candela'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-2192192614091411347</id><published>2009-09-16T12:19:00.000-07:00</published><updated>2009-09-16T12:19:49.478-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amistad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='desesperanza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miami'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='niños azules'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trabjo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='inmigrantes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='seguridad social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relaciones disfuncionales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='oprtunidades'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lealtad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='corazón débil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anomia social'/><title type='text'>CHIGUACA Y CANELO</title><content type='html'>&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Canelo y Blanca Flor nacieron azules y es por eso que se quedaron en el hospital veinticinco días más conectados a su aparato, hasta que sus corazoncitos se desinflaran.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Sin embargo, esto no sucedió tan pronto como sus papás lo deseaban. Las expectativas que el doctor Rivero Avilés les dio de vida, fueron desilusionantes. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-Tal vez, unos seis u ocho años, no más, señora... -, dijo bastante optimista. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Desde entonces, la mamá se dedicó a cuidarlos como a un crisol. Con la dedicación de una santa, diría la parentela Del Carmen que estaba confundida por todo aquel asunto del color: &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¿Azul? ¿’Onde se ha visto eso, compay?... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;El papá, un retaco macizo que andaba elegantísimo, vivía quebrantado. A lo lejos recuerdo que hasta organizó una fundación para ayudar a más niños azules en el barrio e hicimos colectas en el salón. Pero nada pudo evitar que la frágil Blanca Flor falleciera, tal y como lo anticipara su doctor. Sucedió cuando estábamos en quinto de primaria. El padre Trisoglio hizo una misa a la que asistió el barrio entero y por la tarde declaró que el viernes habría asueto por duelo en el colegio parroquial. Esta vez nadie se alegró de que suspendieran las clases... La muerte es un evento que cambia la vida de los que nos quedamos vivos... ¡Nunca olvidaré a la hermanita de mi compañero de carpeta! &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Transcurrió toda una década para volver a encontrarnos. Interrumpió en plena clase de lógica, cosa que el chato Córdova jamás permitía, pero en el acto lo bautizó como Basilio y lo mandó a sentar. Así lo llamamos hasta que terminamos la carrera. Canelo se había quedado chiquito, como su papá y, realmente, estaba igualito al cantante. Su pelada brillante resaltaba unas inquietas bolas de carey que persuadían de todo. No le quedaba ni una ceja. Nos abrazamos cariñosamente y - mientras nos mandaba callar – el chato desgraciado, que siempre tenía la precisa, aprovechó para chantarme el mote de Chiguaca. Canelo me contó toda su vida en un minuto. Había mejorado. Su papá murió de un infarto y su viejita hacía lo imposible para que no le faltara su medicina. Ya no se hacía problemas. Jugaba fútbol, tomaba sus tragos, fumaba sus cigarritos, comía ají y era mujeriego. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-Claro que con mesura, hermanito... Pero no me privo, porque la vida es corta...&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Siempre me dejaba con el nudo en la garganta. Pero Canelo era resistente.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Desde que llegó se convirtió en el delegado oficial del aula y se pasó todo el tiempo correteando a los profesores rogándoles por otro examen sustitutorio. Ya ni asistía a clases y la pasaba metido en las oficinas correteando ahora secretarias... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-A Basilio no le vas a decir que no, pues amorcito...&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Y se las levantaba a todas. El negrito tenía su jale y donde ponía el ojo acertaba. Claro que no era casualidad que siempre se tratara de la chica encargada de pasar las notas en los registros o de cualquiera que pudiera influir en su favor. Fuera bonita o no, el Canelo la sacaba a pasear, se la presentaba a su mamá y luego pedía el favorcito.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Así llegó lejos. Se las sabía todas, mientras que no tuviera que sustentar sus monografías...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Siempre recuerdo la vez que nos llevó de paseo a todo el salón a la tierra de sus viejos para visitar a su parentela. Un viaje memorable por las borracheras que nos metimos durante días seguidos. Desde entonces no hubo quien le dijera que no al Canelo. Tenía comprada a la gente con sus zalamerías. Canelo ingeniaba criolladas audaces, pero era incapaz de memorizar un pequeño renglón siquiera. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Su nombre de pila era Timoteo Belleza y ser negro era un orgullo que cultivaba de familia. Zapateaba y cantaba de maravilla. Pero, tocando siempre con la punta de los dedos sus pastillitas que nunca movía del bolsillo de sus camisas. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Qué corazón ni ocho cuartos! ¡Seco y volteado, Chiguaca!...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;No había fiesta de la que Canelo no saliera bien emparejado y con el alcatraz humeando. Cuando cursábamos décimo ciclo sorprendió a la clase con su matrimonio. Era una chica de ascendencia japonesa, que estaba de mírame y no me toques de lo enferma que lucía.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Era también paciente del doctor Rivero –su doctor de cabecera- y se conocían de toda la vida. Pero como la novia empeoraba, el Canelo, se propuso hacerla feliz hasta el día que expiró. Fue una muerte vertiginosa y Canelo quedó deshecho... Como un autómata, recibió su diploma y se largó a Miami. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-Allá la medicina está avanzada, hermanito... Si nos hubiéramos ido antes... - dijo taciturno al despedirse y otra vez le perdí el rastro. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Esta vez pasaron cinco años para encontrarnos nuevamente... Yo deambulaba por las inmediaciones de K’Mart&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;tratando de encontrar un trabajo de lo que sea, cuando escuché una voz familiar que gritaba a todo pulmón. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Chiguaca!... ¡Chiguaca!... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Basilio, carajo! ¡Hermanito de mi corazón!... ¡Negrito de mi alma!... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Nos abrazamos llorando. Para mí fue una gran suerte porque esa noche hubiera tenido que dormir&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;en la calle con mi mujer y todas las maletas que trajimos de Perú. Pero esa es otra historia. Canelo fue mi salvación. El negro, tenía una camionetita montada para lavar carros y no le iba tan mal. Decía que se reventaba los lomos de sol a sombra para pagarle al banco las letras, sino, se quedaba sin trabajo... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-Chambeo como un negro Chiguaca... -, me dijo apretándome fuerte. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Empecé con él con bastante optimismo. Canelo se había hecho una carterita de clientes de la que subsistía medianamente, pero la competencia empezaba a mortificarlo... Y realmente el negocio no daba para dos. Pero Canelo se sacrificaba y al final del día me sacaba de miso. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-Anda y cómprale un menú a tu mujer, Chiguaca...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Canelo tenía un corazón de oro... Pero inmensamente frágil, muy frágil. Y yo me porté tan mal...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;¡Cuánto lo siento Canelo!... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Con frecuencia se&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;olvidaba y aceleraba el ritmo pero su incorrecto corazón lo obligaba a terminar el día anticipadamente. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Chiguaca, en este país hay que trabajar, hasta que el cucharón aguante! ¡Pero la lluvia de miércoles! ¡Odio este clima!... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Ya no continuaba porque la presión se le subía. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-No es que no me importe, hermanito... Lo que sucede es que sin seguro... Fíjate, que lo he intentado, ¿ah? Pero ni bien descubren lo que tengo me chotean... ¡Pero estoy durando Chiguaca!...,- decía sin reflejo en los ojos cuando le preguntaba por sus pastillas. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Lo que más difícil se le hizo al Canelo fue dejar de ser el negrito divertido, el berenjena más popular de la facultad y todas esas cosas de las que se sentía orgulloso y tanto disfrutaba... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¿Por qué olvidarlo hermanito? Imagínate que decir todo eso acá es prohibido y mi barrio esta lleno de negros... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Así que aprendí a llamarlo Timoteo. Pero más le jodía andar demostrando a medio mundo que era propietario de sus herramientas. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-Muy difícil es acá, hermanito... Muy difícil... - y continuaba trabajando resignado. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Como era de esperarse, el espejismo de la prosperidad nos obligó a separarnos del Canelo y hasta olvidarlo por un buen tiempo. Nos hablábamos por teléfono y quedábamos para encontrarnos algún día en especial...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Pero las mezquinas ambiciones nos dejaron sin tema de conversación y empezamos a competir en todo... No había noticia que él no hubiera visto ni rebaja que yo me haya perdido... Cuando me ampliaron el crédito recorrí nuevas tiendas y busqué personas más solventes para dialogar... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Claro que le contestaba las llamadas pero ya me caía un poco espeso... Es que me deprimía y, yo, a veces, estaba tan contento con mi última adquisición que me sentía interrumpido... Cuando me compré mi casa le perdí el rastro un par de años... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Hasta que una mañana, mientras me disponía&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;para ir de compras - para variar -,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;mi mujer me alcanzó el celular y era Basilio. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-Mi hermano, estoy jodido, el banco me ha quitado todo y no tengo ni dónde vivir... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Me quedé helado. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-Canelo de mi corazón, en mi casa siempre tendrás un lugar... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Llegó jalando un montón de cachivaches que le rayaron todo el piso a mi mujer y que después me salió carísimo pulirlo y todavía se nota... ¡Pucha! &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Lo acomodé en el cuarto que había designado para mi oficina. No me quedó otra... Entonces, yo repartía salsa de jalapeños&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;para una cadena de restaurantes, labor, que me mantenía por lo menos unas doce horas fuera de la casa. Era matador y regresaba con el trasero aplastado de tanto manejar. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Al principio, Timoteo - porque ahora era un activista afro-peruano y nada de Canelo ni berenjenas, carajo -, se dedicó a limpiarme la casa y a ayudar a mi mujer en la cocina. Preparaba platillos, gastaba ingredientes y los productos de limpieza se iban como agua y no salía a buscarse un trabajo... Yo sabía que se le veía mal y estaba enfermo. Pero, ¿qué tenía que ver con eso? ¿Acaso era su pariente? ... Me daba pena, pero y, yo...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;¿Cuándo me va a tocar a mí?&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;En este país no puedes ponerte a pensar en esas cosas... Lo que importa es uno y nada más... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Por último, ¿para qué se vino, pues? Además, no me gusta que un hombre, quien quiera que fuera, se quede en la casa a solas con mi mujer... ¡Eso sí que no!...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Canelo partió para Colorado una tarde mientras me encontraba inmerso en un nudo en la autopista y no logré llegar a tiempo para despedirme...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¡Se me hizo tarde compadre! &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;De vez en cuando llamaba y se quejaba del frío y de lo horrible que se sentía estar sujeto a un sueldito de barredor de aeropuertos para tener un jodido seguro... Tosía mucho y luego colgaba. Empecé a vivir pendiente de sus llamadas... Lo sueño con frecuencia&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;correteando secretarias por los pasillos de la facultad... Con Blanca Flor en la entrada de la parroquia y también lo veo con su papá... Lo primero que pregunto al entrar en casa es por su llamada...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;-¿Qué habrá sido de ti, Canelo? Sabes, hermano, que contigo se fue lo último de Chiguaca&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;que quedaba en mí...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-2192192614091411347?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/2192192614091411347/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2009/09/chiguaca-y-canelo_16.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/2192192614091411347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/2192192614091411347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2009/09/chiguaca-y-canelo_16.html' title='CHIGUACA Y CANELO'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-5804749046027171031</id><published>2009-09-11T04:30:00.001-07:00</published><updated>2009-09-11T04:30:00.316-07:00</updated><title type='text'>La casa de Dios</title><content type='html'>href="http://autorneto.com/literatura/cuentos/la-casa-de-dios/"&gt; &lt;a La casa de Dios &lt;/ a&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Compartida a través de &lt;a href="http://addthis.com"&gt; AddThis &lt;/ a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-5804749046027171031?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/5804749046027171031/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2009/09/la-casa-de-dios.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/5804749046027171031'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/5804749046027171031'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2009/09/la-casa-de-dios.html' title='La casa de Dios'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-401906795755711839</id><published>2009-09-03T21:16:00.000-07:00</published><updated>2009-09-03T21:24:58.580-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='desesperanza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alcohol'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cemenrio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='muerte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociopatias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='seguridad social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relaciones disfuncionales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adicciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='delincuencia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pasta basica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cocaina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anomia social'/><title type='text'>En el hueco del jirón Cuzco encuentras de todo a cualquier hora del día... (*)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(*) Extracto de la novela Paraíso de los Suicidas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;¡Compadre!... En la esquina con Manco Cápac, un grupo de paqueteros en cuclillas se corre disimuladamente una tola, mientras un huevo de fumones van y vienen, insaciables, por las inmediaciones del llonja.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;En un momento, un par de choborras, mayores ya, empiezan una bronca por un asunto de fútbol y el impacto de un contundente palmazo en una espalda desnuda, en el acto, aglutina a todo el mundo alrededor de la mechadera. Meten candela, carbonean a sus anchas, les lanzan pollos... ¡Ya era hora que se rían!... Eso los divierte, rompe con la rutina de la dureza y los relaja hasta que comienza a correr la sangre, entonces, al toque sus parientes los separan. Porque allí todos son parientes, los hermana el vicio.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Por un rato los malogres se distraen, bajan la guardia... Calladitos y con las luces apagadas, se aparecen un par de carros patrulleros seguidos por una diez enorme, que está fuera de servicio. Como once tombos se bajan con escopetas y arrinconan a los malandrines contra la pared inmunda...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Un zarrapastroso parte la carrera pero se le queda una taba y uno de los uniformados rastrilla su artefacto, le apunta al cuerpo y lo hace regresar de un bien gritado carajo... Con o sin documentos, la poli se los carga&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;a todos...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Por algún tiempo el callejón se queda desierto y tal vez nadie vuelva a salir de su guarida por el resto de la noche, a menos que los saque la angustia o estén bien seguros que la mancada no va a regresar.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Los patrulleros, seguidos de cerca por el siniestro Santo Cristo,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;se pierden al final de la calle... La siguiente parada es el próximo hueco...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Cuando el microbús está que revienta de viciosos, los depositan en la comisaría a punta de pirulazos y los más salados, como siempre, se irán directo al calabozo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Es difícil, aunque no imposible, que un pez gordo caiga en las redadas. La mayoría son fumonsitos, nomás. Hijitos de mamá que se olvidaron los documentos y que, para concha, se metieron al hueco...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;La policía lo sabe y hasta los conoce de vista... ¿Aquí en Magdalena quién no se conoce de vista?... Para que los suelten sus papás deben traer los papeles...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Y si les encontraron queso, aunque salen con arreglo,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;igualito pasan la noche en cana.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Aunque es poco probable, ¿ah?, porque los más sabidos&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;chorrean la merca y los paqueteros nunca la cargan encima.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;La tienen en caleta...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Pero los reincidentes, los que están demasiado viejos y los que no tienen para su arreglo, tarde o temprano irán a parar a Lurigancho...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Como le pasó a mi pata el Flaco Escopeta, que lo agarraron en el Fuerte Apache con sólo tres quinas en el bolsillo y por falta de billete, tuvo que comerse un huevo de años.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Como en ese tiempo no existía el penal de San Jorge, lo metieron con toda la gente brava de “Luri”.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;No sé como hizo el Escopeta para sobrevivir... Una vez que te meten en&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;cana, nadie quiere saber más de ti... Como yo... Cuando el Flaco salió se dedicó a vender coca y ya me contaron que lo ingresaron un par de veces más...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Pero si el delincuente tiene un compinche en la comisaría, así lo hayan agarrado con toda la barca del mundo, esa noche duerme en su cama. Y no es casualidad que siempre se trate del mismo sujeto que la policía revienta a patadas en público. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-¡Ya pe, jefecito no sea malito!... ¡Ya, pe! ¡Ya, pe!...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-¡Levántate te he dicho, mierda!...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-¡Me vas gomear, pe!...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-¿Ahora lloras, no?... ¡Llévenselo, carajo... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Y el tipo desaparece... Dicen que lo hacen para no levantar sospechas... ¿Ante quién?...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;También he visto que los que venden se joden menos que los que fuman, ¿ah?... ¿Y por qué?... ¡Por el arreglo nomás pues, chino!... Un fumón casi nunca tiene billete para pagar el suyo...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Tampoco nadie da medio por él... Especialmente la familia, que ya está harta de ellos... ¡Pobres! Sólo les queda comerse el canazo... Todas las desgracias suceden por el maldito dinero, chino... Si no llegué hasta Luri, fue gracias a que mis viejos tuvieron el billete... Pero igualito pasé una larga y angustiosa temporada en la Pantera Rosa de San isidro junto con mi pata el Potón...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Teníamos apenas dieciocho años y nos íbamos al quince de la hermana de la hembrita de mi pata en el centro de Esparcimiento de la Guardia Republicana.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Ni más ni menos que en territorio enemigo... Potón y yo le habíamos comprado un gramo de coca a medias al Sobaco, que te conseguía la más pura en ese entonces, cuñadito... ¡Uf!... En su jato hacíamos unas encerronas increíbles. Esas de las que nadie quiere o puede salir... Su viejo era milico y no sé dónde estaba destacado el puta, porque ese jato estaba eternamente vacío y disponible para todas nuestras malogradas... ¡Alucina, huevón!...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Estuvimos todo el día en los Pavos jugando paletas y chupando chelas. Cuando el sol se puso, nos dimos un último baño y bastante picados nos fuimos a poner terno y corbata.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Como era sábado tuvimos que correr para que el Sobaco no se nos fuera... Mi pata Potón, de puro armado, se tiró de su casa la botella de Chivas Regal Rare Gold, Dieciocho años, que le regalaron en la chamba a su viejo cuando cumplió no sé cuántos años allí. Un año después cambiamos por yerba el plato conmemorativo. El plan del Potón esta vez era llenar la botella vacía con té. El huevón juraba que su viejo nunca se iba a dar cuenta de nada... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Ese cojudo no chupa, compadre.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;La tiene de adorno, nomás... ¡Es un desperdicio!... - decía destrozando los sellos de la tapa con la cuchilla. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Caímos tardecito por la fiesta,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;la orquesta había dejado de tocar y un discjockey preparaba las cintas... ¡Perfecto!... Nos encantó la idea de que se fueran los churrupacos salseros y festejamos el cambio con tanta euforia que, de arranque, los mayores empezaron a mirarnos feo.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Pero igualito agarramos confianza al toque y fuimos los primeros - y los únicos - en mandarse a bailar bien apretados “Love Hurts” con los mejores cueritos del tono.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Creo que desde allí les marcamos choro... ¿Por qué será que algunos tíos odian tanto el rock, ah? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Como habíamos dejado la botella escondida afuera,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;de rato en rato, salíamos a chupar y a jalar unos tiros.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;En una de esas, un repucho uniformado nos hizo el pare y con lujo de detalles le explicamos un culo de cosas que ya ni me acuerdo y&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;sin problema alguno nos picó un par de cigarrillos y nos dejó entrar de nuevo. En cuestión de media hora, salimos en el mismo plan y nadie nos volvió a molestar.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Pero el idiota del Potón se cruzó bien feo, cuñao. Su hembrita, una mierda, se puso a chapar con otro pata a propósito,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;porque desde que llegamos no dejamos de bailar con ese par de culitos.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;El Potón, obstinado, la perseguía delante de sus viejos y los demás invitados... El cojudo le exigía un aclare en plena fiesta... ¡Manya! ¡Un huevonaso el Potón!... Así que recontra asado me lo llevé al baño para que se lave la cara, a ver si se le pasaba un poco la mosqueada y&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;te juro por Diosito, cuñao,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;que no tuvimos nada que ver con lo que pasó después. El Potón sólo se estaba lavando la cara, hermanón, ni siquiera había vomitado... Cuando el chorro de agua nos cayó encima, compadre. “¡El lavatorio se vino al piso solito!...”, le gritábamos empapaditos de pies a cabeza a los tombos que nos&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;levantaron en peso y nos llevaron directo a la calle. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;El salón de baile se inundó y tuvieron que parar todas las actividades hasta que el personal del club clausuró la cañería rota. De ser adivinos, todo hubiera acabado allí... Sólo eran un par de repuchos más echándonos de otra fiesta... Pero el instante aquél en que abrimos la puerta equivocada, fue decisivo en nuestras vidas...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Cruzamos la avenida y nos sentamos al borde de la pista, justo al frente de la puerta principal del club, carajo. Allí mismo nos terminamos todo.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Después y a pesar de lo que había pasado, intentamos colarnos otra vez. Mi pata Potón estaba reloco y les dijo todo conchudazo a los tombos que recién llegábamos al tono... Yo, por supuesto, le seguí la corriente. Los guardias, que parecían un par de tíos tranquilos,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;se cagaron de la risa y con mucha amabilidad nos pidieron que evitáramos mayores problemas y que por favor nos retiremos en el acto... Pero nosotros, chinchosazos, insistíamos en lo mismo, tanto, que los tombos empezaron a perder la paciencia y a subir el tono de sus amenazas...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-¡Retírense o si no!... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-¡He dicho que se retiren, carajo! ...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Y el tombo conchesumadre me zampó un par de pirulazos seguidos en el pecho, ¡casi me caga la respiración, oye!... Reaccioné al toque, compadre y le respondí con una patada en los huevos y el otro, hecho un pincho, cuñao, me aplicó como mierda de gomazos en la espalda... ¡No jodas, pues!... Pero el Potón es inesperado, carajo. No sé como la hizo pero le ligó... La misma patada voladora a la Chuck Norris, con vuelta y todo... Estaba tan loco ese cojudo que le reventó el tabique al repucho de un solo tabazo... ¡Sorprendente tacle, carajo!... Hasta yo me quedé cojudo, huevón... Pero me aproveché al toque del desconcierto y ¡Fuácate! Le arranché el pirulo al otro guardia que se había quedado ahuevadazo contemplando cómo le sangraba la nariz a su colega y me las piqué... ¡Una broncaza! ¿No?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Corrimos hasta que no nos dieron más las piernas, compadre... Todavía tenía el pirulo del tombo en la mano y estaba feliz alucinando adónde iba a poner mi trofeo para que todos los patas del barrio pudieran verlo... Ya nos estábamos&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;colando en el cine San Felipe, cuando un par de carros se estacionaron en la puerta y cuatro civiles con pinta de cachamulas se bajaron del carro y nos empalmaron&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;a patadas. Sin esfuerzo, nos metieron a cada uno en un auto distinto y nos abollaron a sus anchas. No sé si fueron los golpes, el whisky o la coca o todo junto, cuñao, pero cuando nos depositaron en La Pantera Rosa ni cuatro fornidos rayas lograron reducirme de lo agresivo que estaba. Los repuchos nos dejaron en manos de los tiras con un parte policial donde se nos acusaba por “robo de vehículos y resistencia al arresto con violencia, resultando dos miembros de la Policía de Fronteras con graves lesiones”... ¡Fíjate pues, compadre!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Entramos al calabozo hechos unos gallitos y nos creíamos lo máximo porque éramos los únicos que estábamos con terno. Gramputeábamos a nuestras anchas pateando la reja en la oscuridad. De pronto, desde el fondo de la celda, una voz aguardentosa&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;amenazó con cacharse allí mismo al Potón si no se callaba la boca, así que ni huevones, hicimos silencio al toque. La borrachera, el cansancio de la playa y la frustración, a la corta nos tumbó al piso igual que todos. Con el saco volteado al revés y los zapatos como almohada, me quedé seco con la plena seguridad que al día siguiente iba a estar de nuevo en la calle.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Estaban los Beatles en mi cabeza repitiendo infinitamente el número nueve en el décimo sueño, cuando un estrepitoso rechinar de metales me despertó de un sobresalto. Oliendo a pura agua Welva, el auxiliar Rengifo abrió con dificultad la reja del calabozo y gritó nuestros nombres... Muriéndonos de frío y con el cuerpo descompuesto por haber tirado suelo toda la noche, nos incorporamos como pudimos y le contestamos presente.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;El auxiliar con indiferencia se limitó a pedir que lo siguiéramos. Con una resaca tremenda encima, atravesamos cientos de recovecos y un jodido laberinto de escaleritas y pasadizos llenecitos de tiras, frescos, recién bañados y peinados.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Parecía que a nadie le importaba nuestra presencia porque ninguno se dignó a mirarnos... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Espérense un ratito aquí que el comandante quiere hablar con ustedes ¿Ya?... -, nos dijo Rengifo deteniéndose en la puerta de una de las oficinas... -Si quieren pueden ir al patio a lavarse la cara... Yo los llamo ahorita... -, agregó señalando hacia delante con su lapicero.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;El Potón se animó&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;un poco y le picó un cigarrito. “No te preocupes flaquito, que ahorita te sirven el desayuno..”, le contestó cachosamente mientras cerraba con un pie la puerta de la oficina... Su respuesta nos heló la sangre... Aunque después de escuchar la oferta de desayuno, preferimos la idea de comer aunque sea medio pan con tortilla porque nos retorcíamos de hambre. De pronto, dando pasos agigantados y con toda la pinta de oficial a cargo entró al patio un chato con bigotes. Bien peinado con harta gomina, de corbata y camisa con gemelos, caminaba neurasténico de un lado a otro refunfuñando mientras iba revisando cejudamente nuestro expediente.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Ya nos cagamos... - murmuró Potón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-¿Qué dice usted, señor? - vociferó el chato.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;- ...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Quería verles las caras, señores... - empezó el chato quitándose el par de pequeños espejuelos de la punta de la nariz - ¿Así que ustedes son los rosquetes de mierda que le han levantado la mano a un par de oficiales de la Guardia Republicana, ah? - y se colocó los lentes otra vez - ¡Ah!..., ¿todavía son choros?... ¿Has visto esa Rengifo? Los pituquitos estaban robando autos... ¿No te digo, hermano? La clase media se está yendo a la mismísima mierda...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Ya ves, Rengifo: blanquitos, bien a la corbatita, de buena familia, seguro... Pero cagados..., cagados hasta las huevas y además estúpidos... Se nota que ni siquiera sirven para esto... En lugar de ponerse a trabajar... - el chato empezó a cambiar de color y a subir el tono de su voz -... se han metido a robar nada&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;más y nada menos que al Club de La Guardia Republicana del Perú... ¡Imbéciles!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Señor, no fue así... -&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;y ya no pude continuar diciéndole más porque una patada de karateca en el centro del pecho me dejó sin habla. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-¿Acaso te he dicho que hables? ¿Qué mierda te crees, tú? ¡Aquí se habla cuando yo diga! ¿Me oyeron? - con gran estilo me derribó al piso de otro golpe en el estómago - A ver, les voy a leer sus derechos señoritas: tienen derecho a lloriquear, mariquitas - continuó y de pasada le metió un codazo en el pulmón al Potón que ya estaba que se dormía y como lo agarró desprevenido, como un costal fue a dar contra la pared.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Pero, señor... - protestó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-¡Derecho a gritar, putitas! - y de una patada remató al Potón que intentaba justificarse.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Por favor señor, yo le voy a explicar... - me arriesgué a decirle.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-¿Qué mierda me vas a explicar tú a mí?... ¿Qué ustedes le pegan a la policía, ah?... ¿Eso me quieres explicar afeminado de mierda?... ¿Un bacancito te crees con tu peluquita, no?... ¿Así que tú le levantas la mano a la autoridad, no?... ¿No sabes lo que te puede costar, muñequita de mierda?...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Ellos nos agredieron primero, señor...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-¿Agre... qué,&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 11pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;reconchatumadre&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 11pt; mso-ansi-language: ES-PE; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;?&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt; ¿Valiente eres, no? - nuevamente patadas por la espalda, por la barriga, por los huevos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Se la saben todas estos desgraciados, nunca te dan en la cara. Porque si te quiñan el cacharro el juez te cree... Ellos lo saben por eso nunca te dan ahí. El chato nos sacó la mugre hasta que le quedaron doliendo las manos. Potón vomitó hasta las tripas de dolor pero todo se nos quitó con el primer chorro de agua fría porque el chato chuchasumadre nos levantó del piso a manguerazo limpio y así, chorreando agua, nos mandó a que nos apoyáramos en la pared sólo con las yemas de los dedos.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Así, se me quedan señoritas hasta que yo retire la orden... - dijo el gramputa alejándose del patio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Eran las seis de la tarde cuando el Comandante Chafloque retiró la orden. Puta, no sentía mis manos. Las tenía hinchadazas, amoratadas y las uñas blancazas no me dejaban de latir... Tampoco podía doblar las rodillas, ni siquiera podía dar un sólo paso pero un par de tiras a patada limpia nos regresaron de inmediato a la celda. Me moría de sed porque en todo el día no habíamos probado una sola gota de agua y aunque el estómago se nos retorcía de hambre era absurdo pensar en comer. Campanas de felicidad retumbaban en mis oídos de sólo pensar que pronto llegaría a desparramarme, como sea, en el piso del&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;inmundo calabozo.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;El personal dentro del calabozo se había renovado varias veces en las horas que pasamos afuera y hacía rato que habíamos perdido nuestros sitios. Unas hostiles caras nuevas nos miraban desde los rincones más secos de la celda. Mientras agarrábamos nuevamente confianza, muertos de frío y de cansancio sólo pudimos recostarnos en la pared mugrosa. Era una habitación de concreto con techos de calamina construida para cumplir con su función.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Sólo tenía una ventana pequeña y embarrotada al fondo sobre unos urinarios.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Como no teníamos inodoro, cagar era todo un privilegio que debía ganarse y había que pedir permiso bonito y con anticipación.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Cada vez que a alguien le tocaba cagar nos enterábamos de qué hora era. Desde luego, también había que esperar que al segundo cuarto le diera la gana de abrir la reja.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;“Sufrirás por mí porque ya no me verás por la calle, chuchona...”&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;“Aquí, pasó una semana el que le reventó el culo a tu hermana, Machacaca, abril 71...” “Sólo en mi madre confié..., el Punta Loca de Parinacochas, 1967...” “Ivonne, tienes mi corazón pero mi cuerpo será siempre de Roberto...” “Chata Giovanna chupa pinga de Caja de Agua, no te olvidaré, Pera Loca, 1970...” “Chito y Mateo, 1973...” “Condorito chuchatumadre, soplón come pinga de los rayas...” “Sarita Colonia, reza por mi alma...” “Virgencita de las Mercedes, líbrame de la pasta que de la cana me libro yo, el Loco Manuel 74”... “Melchorita, hazme un milagrito...”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Con el humo de las velas, con tintas de diversos colores, con grasa, con mugre o con sangre, había tanto graffiti que no quedaba un espacio en blanco entre las paredes y el techo. Resultaba interminable todo lo que había por leer,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;porque sobre antiguas caligrafías habían escritas otras nuevas.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Aparentemente muchos sujetos que pasaron por aquí sintieron que debían&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;dejar su huella.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;La noche entró por la pequeña ventana y con ella el frío, la lluvia y las cucarachas. Por entre los barrotes de las rejas también se colaba el aire helado. Con este clima, cualquier trapo hubiera servido de “garra”. Los más antiguos, cancherasos, desdoblaron atados de papel de periódico y se forraron de pies a cabeza. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Tanto por la mañana como por la tarde, en cada cambio de guardia se nos hacía llamar para hacernos la misma pregunta: ”¿Ustedes son los que le pegaron a los Republicanos, no?...” y fuácate, patadones&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;y puñetazos por todos lados, pero por suerte y por pendejada, ninguno daba en la cara. En este plan nos tuvieron incomunicados más de quince días. Casi ni comimos. Lo poco que pudimos meternos a la boca fueron algunas sobras baboseadas que los otros detenidos nos regalaban por lástima.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Del otro lado de las rejas, las historias eran siempre las mismas o por lo menos muy parecidas: madres desconsoladas, cónyuges desengañadas, hermanas resignadas, abuelas deshechas... Todas haciendo las de Mandrake para sacar al hombre de la cárcel.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Esas mujeres,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;acudían sin falta a la hora de la visita, trayendo alimentos, abrigo y noticias del exterior.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Cada una por su lado, entre lágrimas y pellizcos, ponía&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;al detenido al tanto de su perra suerte. “El tiempo que uno dura metido aquí, es el mismo que la germa se toma afuera&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;en recursiarse el billete para el arreglo...”, decía chupándose los dientes, sin preocupación, uno que estaba tirado en el suelo leyéndose un Condorito. “De acuerdo al delito es el pago, causita...”, continuaba el hombre cambiando de página.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;“¿Ves a ese negro que está allá?&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Lleva más de tres meses juntando la suya&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;y todavía ni mierda... Para mí que, por misio, éste&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;se va directo a Luri... Así es, causita... Al Palacio de Justicia sólo te vas si eres violador de niños o asesino... Toda la fumonería y chorería barata pertenece a la administración local.. Si no, ¿de dónde crees que saca esta gente para la olla? ¿De su sueldo?... ¡Por supuesto que no, pues!...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Ahora cuando hay denuncia y testigos, causita, sí que está jodido llegar a un arreglo con éstos... Porque el arreglo también hay que hacerlo con el que te acusa, pues... ¿Tú no sabes compadre la cantidad de huevones que se van para Luri sólo por apropiación ilícita? Rapidito te pasan al Palacio y de allí&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;nomás a Luri... Porque nadie quiere estar cerca de los choros, causita...”, metiéndonos miedo a toditos nos informaba este experto mientras abría los dedos de los pies para refrescarse aprovechando una corriente de aire que se filtraba al ras del suelo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Por lo visto, esas eran las intenciones de los Republicanos. Estaban dispuestos a testificar falsedades con tal de incriminarnos. Después de tres semanas de sostener con las yemas de los dedos nuestros enclenques cuerpecillos y de aguantar los patadones que nos caían por cualquier parte, menos en la cara, nos convertimos en los detenidos más antiguos del lugar.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Como estábamos incomunicados y no teníamos nada que comer, una vez que se rompió hielo, mi causa el achorado nos pasaba primero la cuchara a nosotros cada vez que le llegaba papeo a los demás. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Primero que coma la gente, carajo..., - le contestaba a los reclamones. Sigue nomás, causita... -me decía hasta conmoviéndose.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Después de tres o cuatro cucharadas bien servidas para cada uno, corríamos el portaviandas a los demás. Hasta que nos dimos cuenta qué era lo que el achorado se proponía con tanta gentileza.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Cuando los rayas nos dejaron comunicarnos con nuestras familias, la mayor parte de la comida&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;y de los cigarros que nos traían iban a parar directo a las fauces de nuestros amigos... ¡Fumaban como chimenea los hijos de puta!... Pero con un cartón de Premier que le pedí a mi viejo, me los metí al bolsillo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Echados cuan largos éramos en ese piso recontra inmundo, aguardábamos pacientemente que nuestros viejos, con abogados y todo, hicieran lo imposible para liberarnos. Mientras tanto, matábamos el tiempo jugando cartas, ludo, dominó, damas chinas, dados... Pero por las noches a todos nos entraba la preocupación y la nostalgia por la calle...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Aunque pronto agarrábamos sueño oyendo contar a la gente las historias más sórdidas que hasta entonces había escuchado en mi vida... Una mañana despertabas y ya se había ido alguno... Jamás volvíamos a saber nada de su suerte y al&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;poco tiempo venía otro en su reemplazo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Había un negro treintón que estaba esperando su turno con el Juez y del que todos daban por hecho que se iría a Lurigancho, ya que su miserable familia jamás juntaría lo suficiente para pagarle a los rayas.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Era un fumón conocido que se dedicaba a lavar carros en el centro comercial “Todo”.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Claro, también era un ladronazo de primera y caía a cada rato, pero parece que ésta era la definitiva y se iba ir derechito a la cárcel con un Atestado de Vagancia. Vivía en Renovación, pero desde hace unos ocho años dormía por las calles de San Isidro, donde había encontrado mejor calidad de vida. El pobre estaba enfermo del pulmón y un par de veces por semana lo visitaba una negra viejísima, que arrastrando los pies y apestando a orines y a puro pay, venía a dejarle sus pastillas, un poco de comida y unos cuantos cigarritos negros. Hablaban poquísimo, como si no se conocieran. Pero la pobre vieja achacosa parecía conformarse con contemplarlo mientras devoraba su comida... Seguramente que ya se había resignado a que una de estas tardes sería la última vez.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;El negro era el único que no compartía su combo con nadie pero era el primero en la fila cuando llegaba el de los demás. Recuerdo que todo el tiempo que estuvimos allí&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;solamente hubo uno que fue capaz de pararle el macho, un viejo chavetero&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;que estuvo en la celda apenas unas cuantas horas. El negro sapo se equivocó y quiso agarrarlo de punto y el chavetero, que era un hombre mayor de esos que más sabe el diablo por viejo, no le permitió al negro ni que le dirigiera la palabra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-¿Acaso tú me conoces a mí, negro de mierda?...”, - le soltó a boca de jarro.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Entonces anda come tu caca y espera que yo te hable, arrastrado de mierda... Ni bien te metan en Luri, te vas a convertir en una lacra sin nombre y vas a tener que comerte tu caca, gallinazo... -, sentenció en cuclillas como presagiando su destino. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;El negro se quedó mudo y regresó rapidito a su rincón y sacó unas estampitas que tenía escondidas entre sus harapos. Murmurando sus oraciones el puta se quedó dormido sin dejar de mover las cejas, mientras que el chavetero, indiferente, permaneció por horas en la misma pose conchesumadreando para sus adentros hasta que lo soltaron.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Los días transcurrían y afuera nuestro asunto caminaba a paso de tortuga. Todo era debido a que el director del club, que era un Coronel de la Guardia Republicana, se sentía ofendido en su orgullo y exigía reparaciones realmente inalcanzables. Si fuera por los rayas hace tiempo hubiéramos salido para la calle porque, como policías de investigaciones al fin, sabían que sólo éramos unos chiquillos zanahorias con unos cargos que nos estaban achacando... Para ellos unos días en cana y algún billetín de por medio hubiese sido suficiente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Los repuchos los quieren cagar... No quieren saber nada de billete ni de huevadas... Lo que quieren es sus cabezas, chibolos... -, se sinceraba en tono confidencial el agente Rengifo, que ya había agarrado más confianza con nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Cuando nuestros abogados trataron de negociar la calumnia de robo, los repuchos se propusieron culparnos de Traición a la Patria&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;¡Ya no, pues!...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Prepara bien eso, Quintana... -, los oyó decir mi madre aterradísima.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Era un hecho. No había manera de llegar a un acuerdo con ellos.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Lo único que querían era vernos podridos en la cárcel. Después nos enteramos que encima de todo la mujer del tombo con el tabique roto también quería la suya...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Ya para la quinta semana otra vez el personal de la celda se había renovado casi completamente. El negro todavía esperaba su cita y mientras tanto, como un mono de organillo amarrado por la cintura con una cadena larguísima, los rayas lo hicieron pintarse todo el local por dentro y por fuera.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Cada vez que alguno pasaba por allí se cagaba de risa al verlo...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Lo hacían a propósito los cholos racistas desgraciados... Para matar el tiempo, el viejo de Potón le trajo un juego de Monopolio que fue la sensación del momento.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;La mayoría jamás había visto uno en su vida y cuando el Potón les enseñó cómo jugarlo, de la noche a la mañana, adquirió un respetable status en la comunidad y se convirtió en el bancario del calabozo. Un martes por la noche, mientras intentábamos dormir, se abrió la reja estrepitosamente y de un empujón metieron a un silencioso hombrecillo que se la pasó caminando toda la noche...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;El tipo era pequeño y gordito, calvo y colorado, con barba y bigote blancos y era idéntico al pelado del Monopolio. Primerizo, caminaba en pantuflas y debajo del saco tenía puesto el pijama. “Mis lentes, carajo... Si por lo menos me hubieran dejado sacar mis lentes...”,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;se quejaba yendo y viniendo de un lado para otro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;En la tarde del día siguiente le trajeron sus anteojos y cuando entró en confianza se sentó en el piso con los demás y resultó ser un tigre en el juego. Su familia o no sé quién chucha le mandaban abundante comida a la hora del bitute: Chifa, pollo a la brasa, pollo broaster... Purita comida de restaurante solamente. Aquellos días la pasábamos tan bien, que los mismos rayas nos miraban con envidia&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;deseando estúpidamente estar en nuestro pellejo... ¡Paradojas de la vida, cuñadito!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Detrás de los barrotes, el juego del Monopolio reemplazó nuestras privaciones hasta convertirse en una seria actividad diaria y dejó de ser un pasatiempo y se volvió un instrumento de lucha por la supremacía.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;El Potón en una mala racha perdió el tablero y se quedó endeudado con el pelado del Monopolio de carne y hueso con un montón de almuerzos. Como por arte de magia, los pequeños billetitos de juguete cobraron valor en la jaula.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Con ellos, se compraba comida y cigarrillos dentro y fuera del juego. Es más, llegó a ser una actividad que se prolongaba como parte de la vida cotidiana.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Igualito que en la calle, unos eran ricos y otros eran pobres.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Todo valía, se jugaba la jama, las garras, los fallos, las tabas, el lompa, la mica, lo que sirva... Como quien gana el juego es aquel que llega a monopolizarlo todo, solamente el pelado era el dueño y administrador de todo lo que entraba y salía de la celda. Todos sin excepción estábamos endeudados hasta el cuello con él. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Percy, que así se llamaba el pelado del Monopolio, estaba acusado de malversación de fondos y prevaricato. También se le seguía un proceso por delitos contra el patrimonio y la fe pública... Percy era contador colegiado y responsable de las declaraciones juradas del alto mando del Ministerio de Salud. Fue acusado de desviar fondos provenientes de las campañas de vacunación infantil hacia cuentas personales de sus jefes en el extranjero. Una auditoría ordenada por el Comando Conjunto arrojó un inexplicable déficit de doscientos cincuenta mil dólares. Al exigirse un rendimiento de cuentas, sólo se encontró culpable a Percy por ser el responsable&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;físico de la transacción. Percy aseguraba que jamás tuvo que ver en el asunto. “Ese dinero jamás pasó por mis manos, compadre...”, decía sanguíneo, casi amoratado. El Gobierno Militar lo sabía y nadie movería un dedo para sacarlo. Le ofrecieron que después de un par de añitos de cárcel dorada saldría como si nada para la calle. La otra opción que tenía el pelado era negarlo todo y declararse inocente. Pero eso tampoco lo libraría de irse directo a Lurigancho esperando por un fallo favorable, quizá por más tiempo que el que había vivido como hombre libre. Aparte de todo tendría que correr con la suya,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;contando con que la otra parte no soborne a los jueces.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Pero mucho peor era estar en esa prisión, sin ningún tipo de protección ni padrinazgos, esperando quién chucha sabe cuántos años para demostrar su puta inocencia... No, cuñao, Percy no tenía escapatoria. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-¡Qué chucha!... -, decía chupando resignado su hueso de pollo - O me jodo o me recontracago, ¿ustedes qué creen?... Mejor me jodo y ya está... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Decidió que le sería fiel al régimen, se declararía culpable y después de un par de añitos saldría a la calle con plata, con un negocio montado y hasta con un buen cargo político. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-En un pacto de caballeros uno nunca puede estar seguro hasta dónde puede llegar el agradecimiento... -, se consolaba Percy pensando en su futuro. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Por ahora no tendría que trabajar ni preocuparse&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;en mantener a su familia... Horas antes que lo detengan, toda la carga de su hogar -incluyendo a su perro- había pasado a formar parte del Presupuesto General de la República en el sector Salud.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Mientras tanto para él había chifa, pollo a la brasa o lo que se le antoje pedir a la carta...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Para entonces nuestro caso había pasado del Fuero Civil al Militar. Los repuchos consiguieron fundamentar jodidamente bien lo de Traición a la Patria e íbamos a ser juzgados ante la Corte Suprema de Justicia Militar. Los pronósticos eran&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;desalentadores. Nuestros abogados insistían sospechosamente que a toda costa nos declaráramos culpables. “Para ver hasta dónde llegaba la benevolencia de la corte...”, le dijeron a mi mamá. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-No, señora. Lo que le hace falta ahora es conseguirse una buena vara... -, le dijo una vecina de la mamá de Potón.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;En una carrera&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;desesperada contra el tiempo, nuestros viejos indagaron sin éxito por una vara entre las amistades.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Según mi vieja, lo que más le jodió de todo este asunto fue que tuvo que sincerarse hasta con gente que no venía al caso para que a las finales no consiguieran nada. Cuando ya estábamos seguros que todo estaba perdido, una fortuita llamada del abogado les hizo saber a mis viejos que la cosa había empezado a mejorar. Resulta que la hermana menor del abogado -que trabajaba en la cafetería que está frente al Bazar Militar- tenía una amiguita que traía como loco de enchuchado ni más y ni menos que a un General del régimen. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Mi amiga nos va a hacer el favor gratis pero tu sabes cómo es con la mía..., - le dijo la pendejísima de su hermana al no menos pendejo del abogado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Y así fue cómo por amor a su colegiala, un General con un solo movimiento de ceja nos libró de la cana.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Te juro chino, que después de dormir por más de dos meses en el suelo frío me dolían hasta las caderas, había perdido la costumbre de caminar y la luz del día me dañaba los ojos. La misma mañana en que salimos para nuestra cita con el juez, recién nos trajeron ropa limpia y todo lo que teníamos encima, incluyendo el juego de Monopolio que había acompañado al Potón desde la infancia, se quedaron allí en la celda con nuestros compañeros de oprobio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Tú te vas para afuera, causita... En la calle puedes conseguir lo que sea... Aquí, ya sabes cómo es... - me dijo el negro como despidiéndose y le tuve que dejar hasta&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;mi cepillo de dientes porque estaba más nuevo que el suyo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;Los demás nos pasaron una infinidad de papelitos donde habían apuntados nombres, teléfonos y direcciones con encargos, que prometimos dar una vez en la calle pero que olvidamos por completo ni bien pusimos un pie afuera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Avísale a mi germa que estoy en La Pantera Rosa, flaquito... La pobre debe estar&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;buscándome como loca por todas las comisarías - me pidió uno que había caído con una barcaza de coca y llevaba como diez días incomunicado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Sólo habla con mi viejita... Dile que la quiero mucho. De aquí me voy para la carceleta del Palacio&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;de Justicia... Ella ya comprenderá...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Dale a mi ñori el teléfono de tu abogado, patita... De repente todavía se puede hacer algo con mi caso...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-PE;"&gt;-Ella siempre está en la casa, sólo díganle que venga un ratito de visita nomás, ¿sí?...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-family: 'Times New Roman';"&gt;Cuando la reja se abrió, en sus rostros vi una genuina expresión de alegría y esperanza.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Nos felicitaban por haberlo logrado: ¡Nos íbamos para la calle, carajo!... Este mundo tan patético donde un error puede ser fatal y llegar a costarle a uno su tajo en la cara o hasta la vida, cuñao, también&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;se rige por unas reglas de juego.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Salir en Libertad es como estar con la mano y, sin duda, en el juego de la vida esta vez habíamos ganado. Como buenos jugadores, estaban conformes con los resultados y aceptaban resignados su derrota... ¡Qué pena, chino!...&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Te juro que cuando salíamos y&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;los vi de reojo lanzando otra vez los dados, me quedé con un nudo en la garganta, cuñao, porque ellos hubieran querido que su suerte también cambie...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795652404606597369-401906795755711839?l=paraisodelossuicidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/feeds/401906795755711839/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2009/09/en-el-hueco-del-jiron-cuzco-encuentras.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/401906795755711839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795652404606597369/posts/default/401906795755711839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://paraisodelossuicidas.blogspot.com/2009/09/en-el-hueco-del-jiron-cuzco-encuentras.html' title='En el hueco del jirón Cuzco encuentras de todo a cualquier hora del día... (*)'/><author><name>Eduardo Catalán Flor-Bustamante</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255465972318129332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OPXZjXx_OsM/Sp2_oHKSn6I/AAAAAAAAAAk/nMLDFzz9upY/S220/63b5cf271624f2678c01c4aae172936b.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795652404606597369.post-87626524212834726</id><published>2009-09-01T20:10:00.001-07:00</published><updated>2009-09-01T20:12:24.330-07:00</updated><title type='text'>Extraña amistad</title><content type='html'>&lt;a href="http://autorneto.com/literatura/cronicas/extrana-amistad/"&gt;Extraña amistad&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Shared via &lt;a href="http://addthis.com/"&gt;AddThis&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' 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